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LO QUE SE ESTRENA

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15/1/2021 Me bajo del autobús en la avenida, junto al hospital, y, para variar mi ruta habitual, cruzo al paseo marítimo, pese a la evidencia de que a esta hora del día es el camino más desprotegido del frío y los elementos. No ha salido el sol, pero ya el cielo se ha teñido de una claridad polarizada, de un azul eléctrico, que anticipa la plena luz del día, pero que todavía no es lo bastante intensa como para anular el resplandor de las farolas, que siguen encendidas (creo que las apagan a las ocho en punto). Tienen estas farolas forma de fanales de barco colgados del correspondiente mástil: ambos, farol y soporte, están pintados de blanco. A plena luz del día, la pintura transparenta el óxido y aparece chorreada de herrumbre y suciedad; pero, a esta hora, el resplandor que emana del fondo azul suprime estos matices y presta a la estructura blanca una tonalidad limpia y nítida, de cosa nueva colocada entre otras cosas nuevas, como lo son las luces encendidas, que no des

GAFAS DE SOL

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12/1/2020 Cuando se sienta uno en un lugar público a dibujar, es inevitable que llame la atención de los que pasan e incluso que alguno se le acerque a curiosearle el dibujo e incluso a hacerle algún comentario no pedido. Me ocurrió ayer en el embarcadero deportivo de la barriada de la Paz. Me había sentado en una piedra del espigón para dibujar la hilera de embarcaciones amarradas a uno de los pantalanes. Pasaron dos hombres y uno de ellos se paró a mirar, mientras el otro se mantenía a más prudente distancia. El mirón elogió mi dibujo, no sin señalar que él también tenía un primo que dibujaba y que "incluso pintaba con óleo". Luego dijo algo, sin duda más atinado, sobre el hecho de pararse a mirar las cosas y ser capaz de verlas. Y entonces el otro, el que se mantenía a distancia, y al que por lo visto le llamaba la atención que yo llevara gafas oscuras, remató: "Y eso que lleva gafas de sol. Si no, todavía vería más cosas".  * Llaman la atención las ca

A LA DEFENSIVA

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El rito de paso queda completo con la vuelta al trabajo después de las vacaciones. Besos y apretones de manos a compañeras y compañeros respectivamente, y expresión de buenos deseos que no resulta del todo impostada, porque uno adivina que ciertos exorcismos y encantamientos han de ser pronunciados para que la ficción del tiempo circular -que no lo es, puesto que se corresponde con innegables realidades astronómicas- adquiera como significado añadido el de ocasión para un nuevo renacer, en el que sería deseable que nos fuera mejor que en el ciclo que se da por terminado. Y lo curioso es que este arranque convencional del nuevo ciclo, ancestralmente fijado en torno al solsticio de invierno, sólo valga a algunos efectos -legales, por ejemplo-, mientras que, para otros, se prefiere el ciclo de las estaciones y cosechas -es decir, el que fija el comienzo del nuevo ciclo después de la siega de finales de verano- o la cuenta estrictamente personal, la que marcan los cumpleaños de cada cu

Días hábiles

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6/1/2020 Se me ocurre que a un buen número de escritores que conozco, y a quienes incluso admiro, les saldrían libros mejores y más pulcramente acabados si contaran con editores al estilo anglosajón, es decir, personas que la editorial asigna para velar por un proyecto y trabajar codo con codo con el autor para llegar al mejor resultado posible, sin excluir alguna que otra exhortación a reescribir una parte, revisar detalles, ampliar o cortar, etcétera. Todo ello, entiéndase, sólo puede llevarse a cabo si el editor en cuestión es alguien casi tan avezado en el asunto en cuestión como el propio autor, y si entre ambos hay predisposición a una colaboración leal, y no a imponer a toda costa el propio criterio sobre el del otro. Cuántos libros nos ahorrarían así la penosa impresión de "Sí, pero..." que nos produce su lectura, y que con frecuencia se debe a descuidos o carencias perfectamente subsanables. Peor mucho me temo que esta sana y fructífera colaboración entre pe

Se han ido

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2/1/2020 Se han ido los invitados del almuerzo de año nuevo y toca ahora ordenar la casa, que es también un modo de restablecer el orden espiritual alterado por las circunstancias. A las voces de varios que conversan sigue un silencio pautado de pasos que van del salón a la cocina y viceversa. Para disponer la mesa del almuerzo hubo que desplazar muebles, que ahora volvemos a empujar a su sitio. Me he propuesto, como excepción a la norma, no romper este año ninguna copa, por lo que alineo cuidadosamente las sucias al filo del fregadero y tengo mucho cuidado de no golpear ninguna al moverlas bajo el chorro del grifo, mientras las froto con una esponja espumosa. Previamente he cargado los platos en el lavavajillas, que ronronea abajo a mi izquierda, como un gato que esperase su parte del hipotético guiso que preparo bajo el chorro, como cuando M.A. enjuagaba el pescado y K., nuestra añorada gata, frotaba ansiosa el lomo contra las piernas de su dueña. esperando un bocado. Poco a poco

Sol de lunes

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30/12/2019 Historias de suicidas, que suenan un tanto extrañas en la terraza donde compartimos unas cervezas bajo un más que reconfortante sol de invierno. Ayer, oímos, enterraron a uno. Era un hombre mayor y acababa de sufrir recientemente la pérdida de una persona querida, lo que seguramente añadió un argumento irrefutable a la sospecha de sinsentido que suele rondar los últimos años de la existencia, abocados de cualquier forma al inevitable final... Nos quedamos pensativos. Y, quizá para romper el silencio sobrevenido, otro de los circunstantes cuenta el caso, ya lejano, de cierto hacendado local que, como el don Guido del poema de Machado, repintó sus blasones gracias a la fortuna de su mujer, que dilapidó del peor modo posible en mujeres y juego, hasta el extremo -nos cuenta este amigo- que, cuando ya no tuvo nada que jugarse, se jugó a su propia esposa... y la perdió. El ganador, por supuesto, no quiso cobrarse la deuda, pero sí hizo saber a la afectada la extraña ganancia que

Mansfield

29/12/2019 También en los cuentos de Mansfield resuenan músicas distintas y tradiciones literarias de muy diversa tonalidad, e incluso contradictorias entre sí: al “modernismo” impresionista de “En la bahía”, por ejemplo, hay que contraponer la influencia de Chejov en relatos como el titulado “Vida de Ma Parker”, del que cabe decir que parece casi una traslación a otro ambiente y circunstancias de “El cochero", un conocido cuento del maestro ruso: en ambos, un personaje de clase trabajadora monologa sobre las duras circunstancias que concurren en su vida, en presencia de un interlocutor burgués de quien no solamente cabe decir que se muestra absolutamente indiferente a las circunstancias de las que le están haciendo partícipe, sino que resulta irónicamente empequeñecido por esa incapacidad para la empatía. No es éste el único cuento en el que Mansfield se acerca al humor sardónico de su maestro: en “La lección de canto”, por ejemplo, aborda con exquisita ironía los cambio