jueves, febrero 02, 2006

AUTOEDICIÓN Y OTRAS PERLAS


Interesante reportaje en El Cultural de hoy sobre el resbaladizo mundo de la autoedición (es decir, la publicación de libros sufragada por los propios autores) y la edición subvencionada. La situación descrita la conocen bien todos los escritores, pero quizá es la primera vez que se pone en letra de molde, y la primera en la que, elegantemente, se relacionan esas prácticas con determinadas editoriales, a las que se les brinda la oportunidad de justificarse. Naturalmente, del reportaje no se desprende que estas prácticas (la edición subvencionada o bajo la garantía de que el autor compre un determinado número de ejemplares) sean por sí mismas condenables. No lo son. Pero sí queda la sospecha de que su mera existencia distorsiona gravemente la política de las editoriales. Una editorial, cierto, es una empresa comercial. Pero, como toda empresa, debe dedicar una parte de sus beneficios a la innovación y renovación del mercado (eso que los economistas llaman I + D). Hoy día, sin embargo, incluso las editoriales “de prestigio” les exigen a los autores que ellas mismas han contribuido a consolidar que traigan su propio pan bajo el brazo. Si no, vienen los aplazamientos y las largas, los “mejor esperamos un poco para sacar este libro”, “no es el momento oportuno”, “del anterior no hemos vendido nada”, etc. Situación que, lógicamente, cambiaría si el autor se saca de debajo de la manga el esperado as: “la Diputación de mi provincia va a comprar quinientos ejemplares”. “Hombre, haberlo dicho antes”, te contestan. Y el libro sale, a despecho de otros que no han podido contar con ese apoyo sobrevenido. ¿Que es una práctica inevitable, y necesaria para la supervivencia de las editoriales? Bueno. Pero nadie puede negar que distorsiona las legítimas expectativas que respecto a este negocio puedan tener muchos escritores acreditados, a los que todavía les cuesta encontrar acomodo a sus libros.

J.M.B.A.

No hay comentarios: