martes, febrero 21, 2006

CORRECCIÓN DE PRUEBAS

La corrección de pruebas supone la primera ocasión de enfrentarse a ese producto ajeno que llamamos “libro”. Ya no son las palabras manuscritas o tecleadas por uno mismo, dispuestas en un formato casero: parecen escritas por otro, y lo poco de nosotros que aún reconocemos en ellas (los remiendos del texto, esas aparentes soluciones que sabemos que son renuncias, o los descuidos que ahora advertimos por ver primera, delatados por la letra impresa) no hace sino avergonzarnos. Pasa con esto lo que con las fotos: nos reconocemos en ellas sólo a medias, y nos avergonzamos íntimamente de lo que consideramos nuestros defectos. Sólo el tiempo les devuelve, a los textos como a las fotos, su pertinencia. Para bien o para mal.

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