jueves, marzo 30, 2006

LA YERBA DE LOS CINES

Otra greguería camuflada; ésta, en un poema de Pedro Salinas (El contemplado, Variación XII, 2):

La yerba de los cines está llena
de esperanzas marchitas.

La yerba, es decir, la moqueta verde, llena de entradas rotas, de cáscaras de frutos secos, envoltorios de caramelos... Esa impresión de desolación insalubre que dan ciertos cines cuando se encienden las luces. El tiempo machacado que uno deja en ellos.

3 comentarios:

Sergi dijo...

Esa yerba parece ya colina lejana, porque cada vez los cines tienen más de tanatorio impecable a la orilla de asfalto de una circunvalación cualquiera. Sudarios encarnados de tiempos pasados, capas sin armiño del rey de los sueños menudos, tapetes verdes para la mano y el farol del obrero partido... Esos cines ya no existen, o eso parece, aunque uno se haya encontrado no hace mucho hasta un árbol sin ramas en plena sala.

Un saludo.

solodelibros dijo...

Todos los cines de antaño, sí, pero no los multicines actuales, con sus equipos de limpieza instantáneos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

DE haber escrito su poema hoy, Salinas hubiese tenido que recurrir a otros espacios de ilusión colectiva. El cine ya no lo es, desde luego. ¿La televisión? ¿Internet?

Muy certera, por otra parte, la comparación entre los multicines y los tanatorios. ¿Quién imita a quién? Parece claro que los tanatorios actuales están concebidos según el modelo de los modernos centros comerciales y de ocio: cafeterías, aparcamientos, salones de actos, etc. Y mucha asepsia, sobre todo.

Otro lugar que a mí me trajo de inmediato a la cabeza la atmósfera de los tanatorios: el madrileño Círculo de Bellas Artes, con sus múltiples salas numeradas donde cada grupito vela su muerto correspondiente.