sábado, marzo 25, 2006

LEO Y OIGO...

Leo titulares de prensa y oigo declaraciones de todo tipo. ¿Qué somos? ¿Blandos, cobardes, asustadizos? ¿Olvidadizos? ¿Hipócritas, desagradecidos? ¿Ilusos? ¿Acomodaticios, interesados, oportunistas, noveleros? ¿Pervertidos? ¿Nos gustará estrechar las manos de los asesinos? ¿Los invitaremos a nuestras soirées, a nuestros cócteles, a nuestras conferencias, mítines, presentaciones de libros, efemérides, aniversarios? ¿Borrón y cuenta nueva? Qué remedio. Pero manteniendo ciertas sólidas, intransferibles reservas interiores.

5 comentarios:

JLP dijo...

De vuelta de un viaje, de vuelta a tu foro.
Lo que me parece indiscutible de esta tregua definitiva es que ETA no cede porque haya replanteado sus objetivos, porque vea posibilidades de trasladar su lucha a otros campos y conseguir en ellos lo que busca, sino por pura debilidad e inoperancia. Por decirlo crudamente: en esta "guerra" hay un bando que ha ganado y otro que ha perdido. Y el que ha perdido simplemente se rinde. Que quiera disfrazarlo de otra cosa era esperable pero no resiste el mínimo análisis.
Otra cosa: no cabe piedad con el vencido ni contraprestación ninguna. Nunca hubo (o si la hubo no debió haberla) negociación política de ningún tipo con ETA. Toda negociación ha de llevarse a cabo en los ámbitos representativos españoles y vascos, que los hay, perfectamente legales y democráticos, y hacerse al margen del final de ETA, que es un asunto de página de sucesos. Su rendición (empecemos a llamarla por su nombre) ha de ser como la desarticulación de una banda de contrabandistas o la disolución de Gescartera: una cuestión puramente policial, no política, que es lo que ellos quisieran.
Saludos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Esa convicción que manifiestas pertenece a la clase de "reservas interiores" que debemos mantener a toda costa, para que no nos desborde la tontería biempensante que surge siempre al hilo de esta clase de acontecimientos.

Y lo que está claro es que habrá que establecer códigos de conducta para entenderse con los ex-asesinos, convertidos ahora en simples vecinos.

JLP dijo...

Discrepo. Creo que los asesinos no son ex sino asesinos. Y el único código de conducta que cabe con ellos es encerrarlos, como se hace con los asesinos de cualquier especie.
Intento desvincular el asunto ETA de la problemática política vasca. Ésta ha de ser tratada igual que la problemática política catalana o la andaluza: en los parlamentos y demás órganos democráticos. La anomalía ETA, insisto, es un problema policial, por mucha coartada política que ellos esgriman. El Estado puede y debe negociar con el gobierno vasco (igual que con cualquier otro) todo lo negociable. Con ETA no creo que quepa negociar más que cuestiones penitenciarias, de reinserción, etc., distinguiendo quién tiene delitos de sangre y quién no, etc. Pero políticamente sólo se puede hablar con órganos políticos elegidos democráticamente, o al menos eso se hace en todas las democracias del mundo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Ojalá nuestros representantes lo tengan tan claro. La presión por zanjar este asunto es comprensiblemente fuerte, y la política tiende irremisiblemente a la novelería. Pero queda una pregunta: en una sociedad en la que hay resquicios para que una banda armada sobreviva de la extorsión y el amedrantamiento de la población, ¿no habrá otros que aprovechen esos resquicios y les saquen provecho?

Anónimo dijo...

Naturalmente: el PNV. Lo ha hecho siempre, con esa doble moral de sacristía: condenar pero a la vez sacar rendimiento.