miércoles, marzo 01, 2006

RESBALARSE

Me asombra la enorme soberbia de la que pueden llegar a hacer gala ciertas personas de formación científica cuando abordan, aunque sea de pasada y en una conversación informal, algún asunto de su campo. Por eso me agrada que, de vez en cuando, la ciencia haga profesión de humildad y se ocupe de cuestiones aparentemente nimias, pero que ponen de manifiesto cuánta es nuestra ignorancia. Por ejemplo, lo que hoy leo en El País: cuáles pueden ser las causas de que el hielo resbale. Por increíble que parezca, los científicos no lo saben. Hace años, recuerdo los apuros que pasé para llegar a mi casa durante una densa granizada: era imposible dar un paso sin resbalarse. Ahora sé que, además de verme en un trance ridículo (y peligroso), me hallaba ante uno de los grandes misterios de la ciencia. Si me hubiese partido la cabeza, nadie hubiera sabido decir por qué. Mi muerte hubiera quedado sin explicar.

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