jueves, mayo 11, 2006

C. S.

Antes de dar mi paseo habitual por los “blogs” de los que soy asiduo, me llega la noticia por correo electrónico: el de C. S. cierra, por razones que ella prefiere no dar, pero que se adivinan serias y sentidas. No sé qué decir. Somos muchos los que, al saberlo, le hemos hecho llegar nuestro deseo de que no se deba a nada grave. Resulta raro este moverse a medio camino entre la privacidad que se le supone a cada persona y la publicidad absoluta connatural a esta forma de expresión. ¿Asuntos literarios? ¿Razones intrínsecas a este medio donde muchos se escudan en el anonimato para atacar y quemar a quienes dan la cara? ¿Motivos de los que habitualmente reconocemos como estrictamente “personales” (es decir, afectivos, familiares, etc.)? En los pocos meses que llevo en esto (en este juego un tanto ñoño, quizá, pero que uno acaba tomándose muy en serio), he visto ya muchas cosas que me dan que pensar. En mi haber anoto las ocasiones en que he podido constatar el apoyo de voces amigas. En el “debe” (en ese insondable “debe” que se nutre de decepciones anunciadas), la cobardía, casi siempre amparada en el anonimato (aunque hay anonimatos muy transparentes y cercanos). C. S. parecía bien respaldada, a veces incluso demasiado. Ya nos dirá qué ha pasado. De momento, sólo nos queda desearle lo mejor, y que vuelva.

7 comentarios:

RM dijo...

Algún día nosotros también cerraremos el chiringuito. Cansa, cansa mucho que uno exprese una simple opinión sobre cualquier majadería y siempre haya tontos del culo que se ofendan y lleven la interpretación literal de la palabra hasta sus últimas consecuencias.

JLP dijo...

Discrepo con rm. Habrá muchos blogs como los que él describe pero los que a mí me gustan nunca expresan una simple opinión (sino una opinión interesante) y no sobre cualquier majadería. El resto... bueno, los tontos del culo también tienen derecho a leer sus blogs.
Está bien que los blogs tengan su fecha de caducidad, si así lo decide su autor. No tengo uno (esta construcción me ha sonado a anglicismo según la escribía) pero imagino que cubren periodos que terminan o no. En el caso de CS, la terminación no ha sido voluntaria. Creo que volverá. Y que pasen esas nubes negras cuanto antes.
Saludos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me permito mediar: creo que cuando RM dice "cualquier majadería", lo hace como expresión de modestia: quiere decir que el escritor de "bitácoras" (sí, habrá que encontrar un término mejor para este concepto), si es sensato, no da demasiada importancia a lo que publica: lo sabe producto del día a día, ocurrencias no del todo maduras, dichas o escritas en el tono en el que uno opina en una reunión de amigos. Este género está más cerca de la conversación que de la literatura propiamente dicha: a ver quién aguanta a un conversador que crea que todas y cada una de sus palabras encierra una verdad trascenente.

Y a quien concurre a esta plaza con esta falta de pretensiones (que insisto, es una muestra de sensatez, e incluso de buena educación) suele sorprenderle, a veces, la virulencia de las réplicas que puede llegar a suscitar.

Por cierto, no sabemos aún si lo de C.S. tiene relación con este fenómeno.

Pero una cosa sí es segura: este medio es capaz de suscitar emociones.

RM dijo...

César Mallorquí también recoge la marcha de CS:

http://fraternidadbabel.blogspot.com/

mazarbul dijo...

No se cuales pueden haber sido los moticvos de CS de dejar el blog, pero me parecería muy fuerte que se debiera a presiones externas. Si lo hace (que puedo entender que uno tire la toalla) debido a críticas, y tal, no porque te has cansado o hartado del tema, o por cansancio de lo que supone la ddicacion, es para pensar que algo va mal. Pero quién sabe el motivo.

Sra. de Winter dijo...

¿Quién es C.S.?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

A estas alturas, parece claro que los motivos de C. S. (no se preocupe, señora de Winter, inserto un enlace en el texto para que pueda informarse cumplidamente del caso)no tienen nada que ver con el propio "blog". Es lógico que los que nos hemos asomado a él estos días estemos intrigados y sintamos curiosidad. Lo interesante de esto, en cualquier caso, es la constatación de que, entre la privacidad absoluta y la publicidad exhibicionista, existe un amplio territorio intermedio, al que pertenece esta clase de literatura. Los "blogs", se miren como se miren, son escritura privada, pertenecen a la misma categoría que los diarios y dietarios. Pero postulan una especie de pacto tácito con ciertos lectores, a los que se les permite mirar por el ojo de la cerradura, y de los que se espera complicidad y discreción. No siempre se consigue, claro: ahí están los "hooligans" del asunto. Lo de Care puede considerarse una especie de experimento, seguramente doloroso para ella, pero de un enorme interés: ver hasta qué punto este versallesco intercambio de parabienes en el que a veces se convierten los "blogs" puede suscitar emociones verdaderas. De la respuesta que le demos a esa pregunta depende que podamos considerar a este medio de expresión como un verdadero género literario maduro. A mí no me cabe la menor duda de que acabará siéndolo.