miércoles, mayo 24, 2006

DEMOCRACIA

Cada uno define la democracia según le parece, o le pone los atributos que le conviene. Y así nos va.

Un ejemplo. En el debate parlamentario de ayer, el presidente del Gobierno dijo que la democracia era "cuestión de cintura" (!). Rechifla en los bancos de la oposición, ya no sé si por las asociaciones chuscas que admite esta pintoresca aseveración, o por lo que tiene de confesión involuntaria: "cintura" se les exige a los futbolistas y a los toreros, y siempre para esquivar o parar los ataques de sus oponentes (o, en este caso, de los propios aliados).

También dijo el presidente que democracia, en España, era casi sinónimo de "Estado de las autonomías". Bueno. Uno diría más bien que las autonomías obedecen a pretensiones y planteamientos claramente predemocráticos: antecedentes históricos, sentimientos difícilmente ponderables, etc. ¿Y es que Francia, que no tolera la más mínima veleidad regionalista, no es una democracia?

Pero el remate lo puso un alto cargo de cierto partido extraparlamentario (pues no tiene representación en el Congreso, aunque sí en la cámara andaluza), que dijo que el hecho de que a su grupo no se le permitiera intervenir en el debate era una gravísima violación de los derechos democráticos. Curioso planteamiento, en fin, que da a entender que ciertas ideologías (en este caso, la nacionalista) han de estar representadas y ser escuchadas por el mero hecho de existir, aunque no tengan el más mínimo apoyo ciudadano.

1 comentario:

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Después de escribir este comentario, leo en Arcadi Espada que la frase a la que aludo rezaba así: "La cintura es la esencia de la democracia". Involuntariamente, la he suavizado. En su literalidad es casi peor.