sábado, junio 24, 2006

QUÓRUM

Acabo de leer que ha ardido el almacén de la librería gaditana Quórum. Doce mil libros quemados. Imagina uno el dolor y el desconcierto de Pedro Rivera y Pepe Jaime, los propietarios. Libreros con una larga trayectoria, embarcados en un permanente esfuerzo por modernizar su negocio y no dejarse arrastrar hacia el justificado derrotismo que a veces asalta a los profesionales del ramo ante la competencia de los grandes almacenes y el desinterés de buena parte de la población hacia los libros.

El espectáculo de la quema de libros, incluso fortuita, es siempre espeluznante. Es posible, dicen, que la causa del desastre sea una colilla que un desaprensivo arrojó al patio interior en el que se asienta el almacén. Es decir, la inconsciencia cívica, que tantas veces se ceba (intencionadamente o no, qué más da) en todo lo que huela a cultura.

Ánimo.

2 comentarios:

Sra. de Winter dijo...

"Aún todavía dormía. Pidió las llaves, a la sobrina, del aposento donde estaban los libros... Entraron dentro todos y la ama con ellos, y hallaron más de cien cuerpos de libros grandes, muy bien encuadernados, y otros pequeños; y así como el ama los vio, volvióse a salir del aposento con gran priesa, y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo, y dijo:
- Tome vuestra merced, señor licenciado; rocíe este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten, en pena de las que les queremos dar echándolos del mundo.
Causó risa al licenciado la simplicidad del ama, y mandó al barbero que le fuese dando de aquellos libros uno a uno, para ver de qué trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego.
- No -dijo la sobrina-; no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores; mejor será arrojarlos por las ventanas al patio, y hacer un rimero dellos, y pegarles fuego; y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo.
Lo mismo dijo el ama: tal era la gana que las dos tenían de la muerte de aquellos inocentes."

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Lo mejor de ese fragmento, la elección de la palabra "inocentes" para referirse a esos libros a punto de ser quemados.