sábado, julio 15, 2006

LIMPIEZA VERANIEGA

Una mano de pintura y... ya está. Todo reluce, la vida comienza de nuevo. Tal vez ése sea el sentido de estos zafarranchos de limpieza veraniegos. Y un poco de narcisismo, quizá, como cuando pasamos el plumero por el techo del coche (ese acto que algunos califican de onanista). Nos prolongamos en las cosas, tratamos de redimirnos en ellas. Lo decía J.RJ.: Qué quietas están las cosas / y qué bien se está con ellas... Y cuánto exigen de nosotros, cabría añadir.

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