viernes, julio 14, 2006

MALOS TIEMPOS

Contratos millonarios, dignos de un futbolista, y beneficios igualmente espectaculares. Para algunos, una señal indiscutible de la excelente salud de la que goza nuestra industria del libro. Bueno. Pero pasa en esto lo que en cualquier otro sector productivo: semejante concentración de inversiones en unos pocos "productos-estrella" supone el abandono de infinidad de líneas de producción secundarias; léase: autores y colecciones minoritarias. Y lo curioso es que incluso las editoriales pequeñas, que no dependen de ningún grupo mediático o de la industria del entretenimiento, empiezan a regirse por esta política de jugárselo todo a unas pocas cartas, conseguir el máximo beneficio y renunciar a la apuesta propia.

Malos tiempos.

(Resistir.)

4 comentarios:

Enrique Baltanás dijo...

Como veo que permites comentarios en tu página, me cuelo en ella para dejar éste:
Nunca, y en ninguna parte, los grandes almacenes, los hipermercados, etc. han logrado eliminar a la tienda de la esquina, la de los desavíos.
El bestseller no elimina al longseller.
El problema es quizás que en el mercado literario la oferta es muy superior a la demanda, al contrario de lo que sucede en otros sectores de la economía.
La pregunta, que no hemos sabido responder todavía, es: ¿por qué?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Yo tampoco tengo la respuesta. Pero sí estoy convencido de que gran parte del problema nace por la mala gestión de las editoriales, que practican una especie de "dumping" y ponen en el mercado toneladas de basura que saturan las librerías y, si no confunden al lector (que no acude a todos los reclamos que se le ponen por delante), sí distorsionan esa relación que dices entre oferta y demanda. Y me refiero a libros con vocación "mayoritaria", y que constituyen otras tantas meteduras de pata de las editoriales. Por cada "Código" que triunfa hay mil porquerías similares que son sonoros fracasos (y, cabe suponer, engendran cuantiosas pérdidas que hay que subsanar de algún modo). Falta el nivel medio, el equivalente a esa "tienda de la esquina" que mencionas: la atención debida al autor genuinamente literario, que tiene sus lectores y que, con las posibilidades de edición actualmente existentes, ni siquiera supone un gran riesgo para la editorial.

Lo malo, ya digo, es que incluso muchas editoriales pequeñas, a las que correspondería este hueco del mercado, imitan en pequeña escala la política de las grandes: autores seguros, señuelos de efímeras modas, aspirantes a best-sellers; o se limitan a poner la mano para cobrar la subvención de turno.

okefenokee dijo...

Psss.... Depende de quien lo diga. Fíjese en el caso Montero Glez. Sed de champán, una novela olvidada en un hangar y resucitada por arte de birlibirloque. No creo que él dijera eso de "porquerías similares que son sonoros fracasos". Sed de champán: primera novela, primer gran éxito, edición agotada, ¿literatura en estado puro? Cada uno cuenta la feria como le ha ido. Sic transit gloria mundi.

Creáme estoy con usted: resistir y resistir hasta que la locura se vuelva cordura.

Un saludo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Evidentemente, hay honrosas excepciones (que suelen aflorar, diría yo, por haber hecho gala de esa paciencia y esa capacidad de resistencia a la que apelamos).