viernes, julio 28, 2006

TRÍO (2)

Consejo confianzudo de las autoridades a los conductores: "No tenga prisa, no se señale horas de llegada. ¿También en vacaciones va a ponerse horarios?" Toda una manera de entender el mundo; con resultados contraproducentes, a mi entender. Porque supongo que serán más imprudentes quienes, en vez de en los horarios y en la planificación, confían en la potencia de sus vehículos y en su presunta pericia y tratan de compensar con carreras y adelantamientos los inevitables retrasos e imprevistos. Acaso fuera más sensato recomendar que se planificasen cuidadosamente los viajes, teniendo en cuenta las contingencias. "Despacito y buena letra...", que decía don Antonio. Pero eso no va con el espíritu juvenil y desenfadado de los tiempos, tan grato a quienes mandan.

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Lo dicho sobre Picasso y las Meninas, hace unos días, vale también, salvando todas las distancias, para Brian de Palma y Hitchcock. Después de ver Vestida para matar, llega uno a la conclusión de que nadie ha entendido tan bien la complejidad de Psicosis, su arriesgada puesta en escena, su capacidad de sorprender y perturbar al espectador. Brian de Palma no deja ningún cabo suelto. Su recreatio de la obra de Hitchcok es tan minuciosa y exhaustiva como una tesis doctoral. Y no está mal, como película. Sin embargo, qué triste el papel del epígono. (Aunque, también, cuánta dignidad, cuánta modestia, cuánta seriedad la del discípulo aplicado, frente a las pretensiones de originalidad de tanto pelmazo como anda suelto.)


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(Ahora que lo pienso, la primera anotación de hoy trata más o menos de lo mismo que la segunda.)

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