jueves, agosto 31, 2006

BUENOS DÍAS, PLUTÓN

Lo primero que deben hacer ustedes cuando tengan en sus manos los libros de texto del curso que está a punto de comenzar es mirar el de Ciencias Naturales. Si dice que hay nueve planetas en el sistema solar, malo: les han dado a ustedes un libro anticuado; o, por lo menos, un libro que no preveía algo que todo el mundo sabe, pero que, al parecer, no suelen tener en cuenta quienes se ocupan de la divulgación científica: que los destinos cambian, que lo que antaño era blanco, hogaño es negro; y que lo que ayer era planeta, y tenía nombre de dios del Olimpo y figuraba en la exclusiva nómina de nueve que aprendimos en la escuela, ya no lo es; y, si bien mantiene su nombre de dios (Plutón, el de los infiernos), ahora comparte categoría con una cohorte de cuerpos extravagantes, entre los que figura uno llamado Xena, como la princesa guerrera de la tele…

Lo dicho: como es imposible que ninguna editorial haya podido adelantarse a este cambio, aprobado por la Unión Astronómica Internacional hace apenas unos días, los libros de este año nacen irremisiblemente tarados; como lo hicieron, por otra parte, los puestos en circulación el año en que se desmoronó la Unión Soviética, o los que no pudieron dar cuenta de los destinos de la ex-Yugoslavia. Todo cambia. Sólo que, este año, los profesores puntillosos no podrán decirles a sus alumnos que tachen o corrijan el dato inexacto, ya que, como se sabe, las autoridades andaluzas han establecido que los nuevos libros de texto que los alumnos han recibido gratuitamente no podrán ser subrayados o anotados, para que pasen intactos a sus futuros usuarios.

Lo que, bien mirado, es una medida piadosa y un consuelo. Todo cambia, menos la letra impresa. Plutón seguirá gozando de honores de planeta en los libros de Conocimiento del Medio, como el pobre don José de Echegaray, a quien hoy no lee nadie, sigue figurando en la nómina de escritores honrados con el premio Nobel. Y es que no se debe humillar a nadie; y, si alguien ha perdido su antigua posición, lo menos que podemos hacer por él es no contribuir a difundir su desgracia. Si usted tiene un vecino que es aristócrata venido a menos, y que ahora comparte con usted los problemas de limpieza de la escalera, qué menos puede hacer por él que saludarlo todas las mañanas con un “Buenos días, señor conde”, aunque sepa que ya perdió el condado y sus prerrogativas. Por lo mismo, si usted se tropieza con Plutón en las páginas de una vieja enciclopedia desfasada, o en las recientes y olorosas del libro de texto de su hijo de diez años, no le haga un desprecio. No diga: “¿Planeta? ¡Ja!”, sino salúdelo como siempre, recite de memoria la cantinela de los planetas que aprendió en la escuela y, a lo sumo, hágale a su hijo una reflexión filosófica sobre lo mudable del destino y lo poco que duran las pompas y honores que conceden y arrebatan los hombres.

J.M.B.A.
Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

1 comentario:

El culo de Harry Kalahan dijo...

Delicioso articulo, felicidades.