domingo, agosto 06, 2006

COSAS DE MINISTRO

Empieza uno a tener cosas de ministro... Quiero decir que, si hacemos caso de las entrevistillas veraniegas, muchas de las cosas que los ministros mencionan entre sus aficiones y referencias personales pertenecen al acervo de mi generación (un acervo mezclado y heteróclito, todo hay que decirlo, con muchos préstamos y herencias de las generaciones anterior y posterior).

Siguiendo la teoría de las generaciones de Ortega, esto quiere decir que ya ha llegado uno a ese intervalo de edad en el que se supone que pertenece a la parte de la humanidad que realmente influye y toma decisiones, ya sea en el ámbito familiar, en el laboral, en el vecinal, etc..., ya que no (en mi caso) en el político o social. Tengo evidencias más bien de lo contrario: en todos esos ámbitos, tengo la sensación de que, apenas se ha retirado la generación precedente, otros más jóvenes que yo han tomado el relevo. Para ser del todo exacta, la teoría de Ortega debería prever estos saltos: algunas generaciones son, sencillamente, nulas, no llegan a hacer acto de presencia en el breve intervalo en que les toca actuar.

Ministros de mi edad... Por lo que dicen o dan a entender, es posible que padezcan esta misma carencia crónica, esta incapacidad para tomar el mando o para creer en algo que les sea propio, no tomado de otros, no prestado. ¿Explicará eso por qué se empeñan en desenterrar viejos fantasmas, hacer suyas batallas que no conocieron? Y créanme que les tengo cierta simpatía: ese modo de dar palos de ciego me resulta familiar.

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