lunes, agosto 28, 2006

DECADENCIAS

Una ciudad decadente incluso puede resultar un buen atractivo turístico. Una sociedad decadente, en cambio, invita a huir, a plantar los reales en otra parte donde se respire mejor.

Por lo mismo, un camarero con aires de hidalgo venido a menos puede aportar su pizca de pintoresquismo a una terraza. Lo malo es cuando empieza a tirarte los platos.

Cuánto se esfuerza uno, a veces, por caerles bien... a los camareros.

3 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Qué bien vista, JM, la diferencia entre una ciudad y una sociedad decadentes.

Antonio Jiménez Morato dijo...

Hola, José Manuel. Alguna vez he hablado contigo por teléfono, no sé si te acordarás. En fin, me ha llamado la atención tu post de hoy por la sencilla razón de que llevo una semana en tu ciudad -me vuelvo a Madrid mañana- y, pese a que me ha parecido una ciudad preciosa -sobre todo el casco antiguo, que es una delicia- me queda la sensación agridulce de la relación con los camareros. Uno no espera que, por el hecho de haber entrado en un bar y haber pedido unas cañas, el camarero sea tu amigo. Pero sí que espera educación. Y, la verdad, en dos bares de la ciudad -posiblemente dos de los más interesantes a primera vista- he tenido la desagradable experiencia de sentirme evidentemente maltratado por el hecho de no terminar mis frases con un "pisha". En uno, el Zapata, en la plaza de la Candelaria, después de llevar allí dos horas tomando cañas y cenando, cuando comenzó el barullo, al único al que le afeaban que llamase al camarero era a uno. Me sorprendió.
Y en el Mamajuana, en la plaza de la Catedral, uno veía como el camarero iba trayendo las consumiciones a las mesas de alrededor, la cuenta cuando se la solicitaban y, después de esperar media hora, decidí largarme visto que no habría manera de que me atendieran. Cogí un complejo de invisibilidad que aún me dura.
Así que me ha llamado la atención lo que decías, porque sí que me han decepcionado bastante los camareros de Cádiz -bueno, menos un par de ellos, sobre todo los de El Churrasco, casi al lado de la plaza de San Francisco.
Mañana me vuelvo a casa con un poco de sol, mucho relax y Lluvia ácida en la maleta.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me alegro de que, pese a todo, la impresión de conjunto sea buena. Y que disfrutes con Lluvia ácida.