domingo, agosto 27, 2006

ESTUPIDEZ

Hay estúpidos natos, dice Camba, para añadir seguidamente que "la estupidez que deprime y que desmoraliza es esa estupidez trabajada, elaborada, cultivada artificialmente: esa estupidez impura, sin espontaneidad, que, más que una cosa positiva, más que verdadera estupidez, parece un fracaso del talento".

Hay trayectorias intelectuales fatalmente abocadas a este resultado. Es más: nadie puede descartar que sus desvelos y trabajos no puedan llevarle a la estupidez, es decir, al fracaso de su talento. Lo que no significa que se fracase en otros campos: cuántas trayectorias de éxito no se basan sino en la pura exhibición de la estupidez, cuántas satisfacciones se deben a ella. A veces, hasta se premia.

Quizá lo más parecido a la estupidez, en el campo artístico e intelectual, sea el empecinamiento. Hay quien obtiene reconocimiento como poeta, músico, novelista o experto en canarios simplemente por haber insistido durante años en que tenía las cualidades necesarias para ser alguna de esas cosas. Recuerdo en concreto un caso... Pero aquí es peligroso dar nombres. Digamos sólo que hubo un señor que empezó a frecuentar hace años los ambientes intelectuales de la ciudad de X diciendo que era novelista. Vestía como un novelista y hablaba como tal. Todos le creyeron, y pronto empezaron a invitarlo a dar conferencias, a escribir artículos, etc. Tardó años en terminar su primera novela. Se advertía el esfuerzo que ese hombre tuvo que hacer para poner en pie semejante armatoste, escrito sin convicción ni ganas. Se le veían las costuras por todas partes, se notaba que cada página había sido robada de un libro distinto: ésta de Faulkner, ésta de Galdós, ésta de Corín Tellado. Daba un poco de pena todo aquello. Pero él nos la mostró como si dijera: "¿Veis? ¿No os dije que era novelista? Pues aquí tenéis".

Pasa mucho en los ciudades medianas y pequeñas. En las grandes también, pero la cosa está más reñida.

4 comentarios:

El culo de Harry Callahan dijo...

Hombre, yo creo que Camba parecia empecinarse en demostrar que era un cachondo bon-vivant, un gourmet y a mi me parece que era un amargado tragamantas. Su "fino humor" está lleno de resentimiento estupido. Este es un pecado muy norteño. Los estupidos del sur lo llamamos retranca o humor inteligente.

Anónimo dijo...

No tenga pudor. Diga nombres. Arriesgue. Eso le dará más emoción al comentario.

el culo de Harry Callahan dijo...

Yo creo que no es bueno dar nombres, y además me arrepiento de haber dicho lo dicho del pobre Sr. Camba. R.I.P. No soy ni tan sucio, ni tan fuerte ni tan ejecutor.

Anónimo dijo...

Pues yo sí creo que hay que dar nombres. Si no, estamos desplumando una gallina que no nos vamos a comer.