viernes, septiembre 08, 2006

CLARO QUE

Claro que también resulta hasta cierto punto consolador constatar que todo sigue igual. Lo que, de nuevo, justifica nuestra necesidad de atenernos a un tiempo circular y recurrente. Por duro que parezca comenzar un nuevo ciclo, cuenta a nuestro favor la evidencia de que hemos sobrevivido más o menos airosamente a todos los anteriores.

Quizá por eso la vida pasa tan rápida para los adultos: siempre estamos anticipando el final del periodo en el que estamos, ya sea la semana, el mes, el curso o el año. Deseando que termine algo, que llegue la deseada tregua. Y en eso somos como el rey Midas: nuestros deseos fatalmente se cumplen.

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