lunes, septiembre 11, 2006

COMO HOY

Era, como hoy, vísperas de comienzos de curso. De un curso que se anunciaba malo, y que encarábamos sin muchas ganas. Esa mañana habíamos discutido agriamente sobre el reparto de grupos y horarios. Llegaba uno a casa con su cantinela quejumbrosa. La radio no atendida sonaba como rumor de fondo. De pronto, la certeza de que lo que estaba contando era decididamente raro, y la intuición de que la verdadera noticia estaba en la televisión. Dejamos el almuerzo a medias y nos sentamos frente al aparato. Desde los acontecimientos de Ermua o el golpe de Tejero, no habíamos tenido esta sensación de que sólo la contemplación, entre fascinada y horrorizada, de los acontecimientos te mantenía unido al pulso histórico, y que apartar la mirada era quedarse fuera. También estaba mi hija de seis años. ¿Cómo explicarle lo que estaba pasando, cómo explicarle nuestras propias reacciones? No sentimos miedo. Más bien, una curiosa mezcla de fascinación, conmiseración, horror. Y, también, la melancólica constatación de que incluso imágenes tan poderosas e hipnóticas acaban desgastándose, perdiendo mordiente, en cuanto las acomodamos a los esquemas de la rutina.

Días después, cuando empezó el curso, las referencias más o menos moralizantes que hicimos a lo sucedido sonaban ya vacías. Un niño terrible había puesto en pie un estuche de lápices sobre el pupitre y jugaba a derribarlo con un avión imaginario, hecho con el capuchón de un boli.

2 comentarios:

Antonio Jiménez Morato dijo...

Hola, José Manuel.
Vuelvo por aquí para pedir. En concreto un archivito con el texto de tu cuento Críticas de cine digitalizado y así ahorrarme picarlo para la sección El cuento del fin de semana de mi blog.
Espero vaya todo bien

Antonio Jiménez Morato dijo...

Ah, como siempre en las nubes...
Mándalo a tucuento@gmail.com
Gracias