miércoles, septiembre 27, 2006

IDOMENEO

Los responsables de la Ópera de Berlín deciden suspender las representaciones programadas de la ópera Idomeneo de Mozart por temor a que el montaje pudiera ofender a quienes profesan la religión islámica...; y, de paso, supongo, a quienes profesan el paganismo, el budismo y el cristianismo, ya que la presunta ofensa reside en el hecho de que este montaje muestra las cabezas cortadas de Mahoma, Neptuno (en realidad, la única divinidad aludida en el original mozartiano), Buda y Cristo. Los fieles de todas estas religiones, en fin, pueden considerarse de enhorabuena: se han hecho respetar, aunque sólo sea por el temor que inspiran los partidarios de una de ellas. Una vez más, la única feligresía que puede considerarse ofendida por el desenlace de este asunto es la que forman los fieles de la más desasistida de las divinidades, la única que actualmente puede ser escarnecida impunemente, sin que nadie mueva un dedo: la diosa Razón.

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Como el valor al soldado no fogueado, así el amor a la libertad de expresión a los gestores culturales dependientes de los poderes democráticos: se les supone, sí, pero muchos son los que, llegado el caso, decepcionan.

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Quien sí sale ganando es Mozart: ahora comprendemos mejor a Idomeneo, quien, atrapado en las contradicciones de su celo religioso, entrevé que la única salida a la encerrona en la que él mismo se ha metido es la apuesta por los valores puramente humanos. En eso estamos, querido e ilustradísimo Amadeus.

5 comentarios:

M·PORCIVS·M·F·CATO dijo...

Comprendo que el Papa se disculpara y comprendo que se retire esta función. Ni el papa ni su rebaño ni los gestores culturales ni los actores ni el público tienen por que jugarsela ante las amenazas de los señores islamistas radicales.
Es la fuerza de los Estados Civilizados (que bastante esta costando la civilización) quien debe garantizar el imperio de la razón. Alguien de una vez por todas debe "destruir Cartago"

conde-duque dijo...

Aparte del miedo y la autocensura, aquí hay otra cosa clara. El supuesto "arte" modernillo y transgresor ha quedado en evidencia. El director ha demostrado que, además de un timador, es un cobarde.
Creo que en el fondo también sale ganando Mozart (y la diosa Razón, y el público) al no tener que asistir a esa gilipollez de montaje. ¡Qué manía de estropear a los clásicos con montajes tan absurdos y tan memos!

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Pone usted muy bien los puntos sobre las íes, amigo conde-duque. Timo y cobardía. El programa estético de más de uno.

El ademán impasible dijo...

Claro la solución es ser antigüillo y no trasgredir. Renovar el vestuario y la escenografia sólo cuando la carcoma lo exija. Asi no hay problema. Siempre valiente, siempre bonito. Estos intelectualillos burguesito-derechoides que no tienen ni media ostia y van de valientes sacan de quicio a cualquier persona de orden.

Jesús Sanz Rioja dijo...

Tampoco hay que divinizar a la razón; la última vez que lo hicieron acabaron cortando cabezas, y de las de verdad.

Censurar chorradas no me parece mal. Hacer una buena ópera requiere talento, pero fusilar Cristos (o decapitarlos) está al alcance de cualquier gañán frentepopulista.