martes, septiembre 19, 2006

UN ASUNTO LOCAL

He publicado hoy esta "tribuna libre" en Diario de Cádiz, sobre Alcances, la muestra cinematográfica que se celebra anualmente en nuestra ciudad.
NO ES ESTO

Es cierto que Alcances, como declaraban sus responsables a este periódico en vísperas de la actual edición, ha tenido que variar sus planteamientos varias veces a lo largo de su andadura. Estos cambios, habría que añadir, se han hecho siempre en aras del realismo, para consolidar la Muestra y asegurar su supervivencia. Así sucedió, por ejemplo, en 1993, cuando la Sección Oficial, de carácter competitivo, y hasta entonces abierta a películas de todo el mundo, quedó limitada al cine español. El propio Fernando Quiñones, fundador de la Muestra y todavía entonces, ya retirado de responsabilidades organizativas, animador y defensor de la misma, asumió el cambio con pragmatismo: lo importante, decía, era que se proyectase en la ciudad el cine que habitualmente no tenía cabida en las pantallas comerciales. En ese sentido, el público casi no acusó la novedad: ese mismo año la Muestra incluyó un interesante panorama del cine británico de los noventa, una sección informativa que contó con películas de Alfonso Arau, Alain Tanner, Zhang Yimou y Jim Jarmusch, una retrospectiva de Aki Kaurismäki y una selección de clásicos del cine español recién restaurados.

Quizá por eso tampoco hubo críticas cuando, años después, la Sección Oficial quedó reducida a un certamen de cortos. Sospechábamos, ya entonces, que la organización era incapaz de concitar la participación de largometrajes realmente importantes, que los realizadores de éstos preferían darlos a conocer en otros certámenes, y que la Muestra iba perdiendo peso y carácter. Pero seguía siendo capaz de ofrecer cine variado e imposible de ver en las salas de la ciudad, y eso aseguraba la lealtad del público y mantenía el espíritu de celebración cultural con que la Muestra fue inaugurada treinta años antes.

Y quizá esto es lo que han olvidado los actuales responsables cuando, dando un salto al vacío sin precedentes, han optado por dedicar al cine documental el ochenta por ciento de la programación. Esto ya no es Alcances. No porque el documental no merezca una representación adecuada (y más cuando la Muestra cuenta, desde hace varios años, con el meritorio y comprometido apoyo de la asociación CÁDIZ.DOC), sino porque se ha sacrificado su gran divisa: su apuesta por la variedad; y porque esta “especialización” parece un intento de disimular una absoluta falta de ideas y recursos para ofrecer al público gaditano un panorama de las últimas tendencias relevantes del arte cinematográfico, así como de criterio para programar buenas retrospectivas, que eran uno de los grandes alicientes de la Muestra.

No, esto ya no es Alcances, sino la culminación de una larga agonía que comenzó años atrás. No nos sorprendería que los mismos que han desnaturalizado la Muestra optaran, en breve, por su desaparición, alegando una irrelevancia arduamente buscada por quienes saben que entre el público de Alcances tienen pocos votos que cosechar.
JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA

Unas semanas después de la publicación de este artículo aparece en el mismo periódico este otro de Rafael Garófano -curiosamente, no firmado en su edición digital-, en el que se aborda la misma cuestión.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Sr. Ariza:
Cuánta razón atesora en su planteamiento. Una, como Vd. -tiendo a pensar- esperaba septiembre cada año con
la esperanza que se aguarda cualquier celebración personal importante, para
disfrutar (un término íntimo de los cinéfilos) de una cartelera novedosa e improrrogable y, además, en sesión única, que añadía el sabor del riesgo y de la apuesta, de la cita a ciegas.
Una, con el correr de los tiempos, sí apreció que de Alcances se fueran descolgando, como las lentejuelas de las camisetas adquiridas en un rastrillo, artesanías, puestas en escenas... happenings (no, no participé en la Orystíada) a modo de grueso pespunte en vaporoso vestido.
No le borró a una de ser asidua del festival atlántico ni las ardientes sedes saharianas del Palacio de Valcárcel ni los roedores del cine Municipal ni las secretas películas últimas que todo el mundo conocía porque algún crítico aniñado (y desaliñado) las filtraba a pleno pulmón en los días precedentes... Ni siquiera que por los pinganillos de la traducción simultánea, el locutor atolondrado, a falta de subtítulos, contase aún las primeras secuencias cuando la última cinta estuviese rebobinada y enlatada..
Viví con cierta pagana y conmovida alegría que aquel crítico aniñado y desaliñado tomase el relevo generacional... En su ciudad y la mía, quien se empeña en alcanzar una meta cultural acaba abrazando su quimera y la perplejidad común...
Y continué, aunque flaqueando en asiduidad, viendo las películas que no solían proyectarse por aquí...
Un asunto local, sí... Pero en qué lugar se está a salvo del arribista, del enajenado, del hombre corriente (en este episodio paga su entrada y disfruta... aunque no le guste nada la película), y, sobre todo, del político, como Vd. anota en su final (que se emparenta con su artículo "Reparos"), a quien le importa poco o nada el voto de unos cuantos enamorados del cine.
No,Alcances no es lo que era. Alabaremos, honraremos (desde aquí lo hacemos) su memoria...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Comparto con usted esa memoria sentimental de Alcances. Supongo, además, por lo leído, que nos habremos visto más de una vez en las colas para entrar.