domingo, septiembre 17, 2006

UN PAVO CON UN HIGO CHUMBO EN EL PICO

No soy dado a sentimentalizar sobre los animales. Pero a veces, reconozco, llega a conmoverme el punto de incongruencia y de absurdo que aportan, por mero contraste, a la seriedad impostada de los actos humanos. La nula dignidad (y ni falta que les hace) con que una piara de cerdos se apelotona tras un vallado al paso de unos excursionistas. El gesto de desdén (tan parecido al de algunas mujeres feas) con que te mira una cabra encaramada a un pedrusco. Los aires de suficiencia que rezuma un pavo que se te atraviesa en la carretera llevando en el pico (absurdo de los absurdos) un higo chumbo... Imágenes captadas ayer mismo, y que todavía me hacen sonreír. Y uno con sus prisas, con su exceso de autoconciencia, con su dignidad tan fácilmente herida por un adelantamiento indebido o por las desatenciones de un camarero...

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