miércoles, octubre 04, 2006

DE TRES EN TRES

La consideración melancólica del pasado no presupone ningún juicio de valor sobre ese pasado, ni sobre la persona que lo recuerda, ni sobre las actuaciones de esa persona en ese pasado. La melancolía no es más que la constatación de una distancia; o, si se quiere, un mero efecto de deformación óptica, causado por la lejanía. En estas circunstancias, la melancolía opera como la ironía: el valor de las palabras se atenúa, e incluso llega a cambiar radicalmente. De modo que, si a un pasado más o menos lejano le aplicamos, en óptica melancólica, adjetivos empequeñecedores o despectivos, esos adjetivos no actúan en demérito de la realidad descrita. Más bien todo lo contrario.

(Aplíquese, por ejemplo a lo que decía ayer del Madrid de los ochenta. Y que nadie se ofenda.)

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Quien crea no poseer ninguna veleidad anarquista, que espere a que le pongan una multa de tráfico.

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Estas ocurrencias que vienen de tres en tres, como -dice M. A.- manojitos de boquerones.

1 comentario:

Joaquín dijo...

Interesante y curioso ejercicio de "epistemología de la memoria".