lunes, octubre 09, 2006

DEFINICIONES

Autodefinirse políticamente supone, casi siempre, pecar de inmodestia. A quien se define, por ejemplo, como "liberal", o como "progresista", habría que preguntarle siempre: "¿está usted seguro?"; o dedicarle la misma mirada condescendiente que dedicaríamos a quien se definiera a sí mismo como "guapo" o "bueno". Lo mismo cabe decir de otras definiciones algo más tajantes y agresivas, tales como "radical" o "revolucionario", que tienen el matiz de chulería de quien se declara echao p'alante en una discusión tabernaria. Se dirá que no todas las etiquetas políticas cuentan con ese valor añadido de ser, además, un calificativo halagador en la vida cotidiana. Pero todas suponen un cierto abuso de confianza. "¿Conservador?", deberíamos preguntar, "¿quién se lo ha dicho? ¿quién certifica que usted contribuye a conservar algo?".

Aunque, la verdad sea dicha, lo bueno de estas definiciones políticas añejas es que están abiertas al matiz, e incluso a la ironía. Peores son las que no han adquirido esa pátina de uso, y siguen hiriendo en su mera enunciación. Que un progresista declarado se describa como "conservador" en sus ideas sobre la familia, por ejemplo, resulta aceptable y comprensible. Pero difícilmente admitiríamos que un liberal se proclamase "fascista" en asuntos deportivos, pongo por caso.

En cuanto a los adjetivos del primer tipo, quizá lo más sensato y modesto sería esperar que otros nos los asignasen, y esforzarnos por merecerlos. Incluso todos a la vez: que personas distintas y respetables pudieran definirnos como liberales, conservadores o progresistas según la perspectiva que adoptasen al referirse a nosotros. ¿Que escritor pondría inconvenientes a que le asignasen una práctica conservadora -es decir, respetuosa con la lengua y la tradición-, un espíritu liberal -en el sentido cervantino de la palabra-, un ideal estético progresista? Y lo que vale para un escritor vale para cualquiera. Digo yo.

6 comentarios:

Ramirez el no tan antipático dijo...

¿Se puede ser liberal y estar en contra de los matrimonios entre homosexuales, en contra del aborto, de la entrada de inmigrantes, el divorcio, la eutanasia a favor de la censura, de la iglesia e incluso trabajar para la iglesia ???? Lo digo porque conozco un pseudo-periodista pseudo-ser, que se autodefine liberal y cumple estas caracteristicas. ¿Estaria la eutanasia justificada en este caso conocido aún en contra de la voluntad del interesado? Se lo pregunto a un gaditano que sobre esto del liberalismo moderno estoy seguro que tiene algo que decir.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Quizá desde su punto de vista (y el mío, en líneas generales), ese "liberalismo" resulte un tanto estrecho, pero admitirá usted que la distinción que yo planteo (la existencia de liberales que se definen como conservadores en algunas cosas, y viceversa) existe y puede ser soportada por la semántica de ambos términos. Que en la práctica esa ambigüedad cuaje en posturas que podemos considerar poco coherentes, es lógico. Pero también esa misma ambigüedad, en casos no tan flagrantes, puede cuajar en perfiles ideológicos y humanos bastante interesantes. Un Chesterton, por ejemplo.

Ramirez "El no tan antipático" dijo...

Incluso un John Ford me atreveria a decir. Estoy totalmente de acuerdo con usted y creo que aqui hay tema para muchas páginas muy interesantes. Sólo aprovechaba el paso del Pisuerga para desahogarme, y de paso dar ideas a algún psicópata aburrido.

Un click de Famobil dijo...

Si peso 100 kilos, soy gordo por más que quiera disfrazarlo; y si soy feo, ya me procuraré un buen cirujano plástico. Lo demás, palabras sobre palabras.

Belfagor niño dijo...

Conozco gente de 100 kilos y más que no están gordos y feos que no lo deben ser tanto para algunas señoritas...muchas señoritas.
Lo que no tiene arreglo es la gilipollez. Ejemplo: el sujeto referido por el Sr. Ramirez.

un click de famobil dijo...

Hay señoritas muy especiales. Y 100 kilos son 100 kilos, aquí y en Pekín. Y los feos seguirán siendo feos, e incluso más feos conforme se arrugan y alcanzan la edad de la decripitud. Ahora bien, el concepto de "gilipollez" es una abstracción que como todas las abstracciones se maneja con la frivolidad y la ligereza de quien dice "patria", "amor" o "bondad". En definitiva, ideas sin contornos ni límites definidos, puro juego lingüístico. Trampas del lenguaje.

Además, ¿por qué se habla de terceros sin dar sus nombres? ¿Quién es ese "pseudo lo que sea"? ¿Cómo se llama? ¿Por qué tanta oscuridad?