miércoles, octubre 25, 2006

EN LA LUNA

Siguiendo una sugerencia de Rafael Marín, a raíz de mi artículo sobre las teorías conspirativas, pregunto a un grupo de chavales de 2º de bachillerato qué opinión tienen sobre la llegada del hombre a la luna. La práctica totalidad de los preguntados se muestran escépticos, y muchos sostienen abiertamente que aquello fue un montaje. Lo que me deja pensativo. Estos chicos, que manejan diariamente objetos y técnicas cuya mera existencia era materia de ciencia ficción cuando yo tenía la edad de ellos, se niega a concederle carta de verosimilitud a un logro tecnológico que, bien mirado, se sustenta en bases científicas bien conocidas desde mediados del siglo diecinueve, como demuestran las muy pormenorizadas anticipaciones del mismo que escribieron Poe y Verne. En plena edad de la robótica y la informática, los artilugios que se utilizaron para aquel viaje resultan hoy casi tan primitivos como un prototipo de automóvil de 1890 al lado de uno de hoy.

Con todo, intuyo que en este escepticismo no influye tanto la falta de información y perspectiva histórica (que también), como la confusión entre dos esferas del conocimiento: las que corresponderían a la fe, por un lado, y al mero crédito intelectual por otro. Estos jóvenes no "creen" en la llegada del hombre a la luna (es decir, abordan la cuestión como si fuera cosa de fe) porque carecen de argumentos para calibrar si los datos disponibles les merecen crédito o no. Curioso desamparo, a estas alturas, que explica también la simpleza de muchas de las opiniones políticas que, con trabajo, logra uno a veces sonsacar a estos mismos jóvenes.

Aunque tampoco conviene cargarse de suficiencia. ¿Acaso nosotros -los que éramos niños cuando el alunizaje- no aceptamos todo aquello como un milagro, al que prestamos nuestro asentimiento? También tuvo algo de prodigio, aunque de otro tipo, el atentado contra las Torres Gemelas, que ha quedado igualmente grabado en la imaginación de quienes eran muy niños cuando lo presenciaron.

2 comentarios:

ramirez dijo...

Dentro de pocos años habrá quien niegue lo de las torres gemelas, dirán que fue un montaje. ¿Qué importa las pruebas, las imágenes? ¿El 14-M? Un montaje... ¿El Holocausto? Otro montaje. ¿La guerra civil? Otro, igual que Milli Vanilli. ¿Cuales serán las verdades?
Ser padre de familia no es nada malo, amigo Benitez. A veces molestar, depende a quien, debe causar orgullo.

JLP dijo...

Normal que los niños crean que el hombre no ha llegado a la luna. Es la pura verdad. ¿No lo ha dicho Iker Jiménez en horas de máxima audiencia? Es evidente que si un periodista de uno de los grandes holdings de comunicación de este país, como es Prisa, mintiera deliberadamente, tergiversara por sistema y aportara sistemáticamente pruebas falsas, sería ipso facto expulsado de la cadena y de la profesión. ¿Eso no ha ocurrido, verdad? Luego, lo que dice Iker es verdad: el hombre no ha ido a la luna.
Respecto a las familias, y molestar en la playa, tengo otra opinión muy distinta y en cuanto tenga tiempo contestaré en la entrada correspondiente.
Saludos cordiales.
JLP