lunes, octubre 23, 2006

ESPINGÜINOS

Hablando de veraneos en la sierra, me comenta una amiga su afición a bañarse en cierto río en el que había un hondo remanso. "Claro que entonces yo era chica -dice- y los ríos llevaban más agua". Con lo que, sin darse cuenta, deja planteada la gran cuestión de la validez de ciertos recuerdos. ¿Llevaban realmente más agua los ríos de, pongamos, hace treinta y tantos años? ¿O lo que ocurre es, simplemente, que a una niña pequeña cualquier río forzosamente había de parecerle caudaloso?

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Que se hable de Eta en el parlamento europeo resulta, cuanto menos, vergonzoso. Pase lo que pase con el llamado "proceso de paz", sobran las declaraciones más o menos rimbombantes de parlamentarios para quienes la naturaleza de esa extraña y sanguinaria bandería enquistada en un rincón del sur de Europa forzosamente no pasa de ser un exotismo más. No sé por qué, me acuerdo de una desternillante crónica del llorado Xavier Domingo sobre una de las visitas del entonces presidente francés Chirac a la flamante España democrática: en ella, el cronista hacía confesar al visitante su extrañeza por la insistencia con que los espingüinos -"cariñoso apelativo, decía Domingo, que nos dedican los vecinos transpirenaicos"- pretendían sonsacarle una declaración de apoyo "a la españolidad de las Canarias"... Llama la atención esa necesidad de que los de fuera aprueben nuestros actos, aunque éstos sean, por naturaleza, de los que requieren discreción, antes que otra cosa. También el artificioso "conflicto canario" que entonces se venteaba estuvo a punto de tener un indeseado eco en la prensa mundial. Estos espingüinos...

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En medio del chaparrón, una mujer paseando a cuerpo por la calle, totalmente empapada. Y con ese gesto desafiante que hemos visto o soñado en determinadas mujeres cuando se muestran desnudas.

3 comentarios:

ramirez dijo...

Esa señora mojada debe ser de lo poco bueno que trae la lluvia. El agua podía haber elegido un medio para continuar su ciclo diferente al de caernos encima. ¿No cree que hay mucha hipocresía en estas alabanzas al chaparrón? Propongo un acto de "rebeldía" ante los elementos: bebamos solo vino mientras llueva, bañémonos en champán (muy seco)y esperemos tras los cristales el paso de cuerpos húmedos y desafiantes.
¡Ya escampará!

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Efectivamente, la lluvia es muy molesta. Y lo que usted propone, en fin, es lo que ya propuso hace siglos el muy admirable Anacreonte.

Se le echaba de menos, amigo Ramírez.

JLP dijo...

Una Lady Godiva del otoño!