domingo, octubre 29, 2006

NOVELA

Compré un espejo en una especie de bazar en el que no se andan con muchas delicadezas a la hora de despachar el producto: se limitaron a dármelo en una bolsa que apenas cubría la mitad de su superficie. Así que tuve que recorrer la calle con el espejo en la mano. Un espejo a lo largo de un camino: la definición de novela que da Stendhal.


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Sin embargo, ese día la calle estaba aburrida. Novela, sí. Pero como las que escribía Robbe-Grillet.


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Quizá al espejo habría que añadirle otras cosas. Un micrófono, por ejemplo. Pero ni aún así.


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Otra definición de novela: una cámara de vídeo que grabase las caras de los que hacen cola para el autobús. Y una voz en off que comentase lo que le sugieren esas caras.

(Las caras son el pretexto; la verdadera materia de la novela es esa voz en off.)

3 comentarios:

Ramirez dijo...

KULECHOV

Enrique Baltanás dijo...

Genial esta entrada.
Por cierto, ¿Podrías enviarme tus señas y tu correo electronico?
Puedes hacerlo a:

ebaltanas@us.es

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Bueno, no exactamente Kulechov. EM el "efecto Kulechov" lo que importa es lo que sigue a la imagen de la cara, que determina qué emociones podemos atribuir a esa cara. Yo simplemente hablo de una voz que comenta. De un tono, si se quiere.