domingo, octubre 08, 2006

TODOS SE ALEGRAN

Asiste uno a estas celebraciones ajenas con la misma conciencia abrumada con que asistía a las comuniones de los primos mayores: la idea de que pronto nos tocará ser los protagonistas de una celebración parecida y habremos de estar a la altura de las precedentes. Por eso se pone uno en el lugar del atribulado protagonista: sus nervios, su emoción, son anticipos de los que habremos de sentir cuando nos corresponda. Ayer eran las comuniones, hoy son las jubilaciones. Cómo agradecer con palabras verdaderamente sentidas ese reloj de oro que te dan, cómo no achacarles a los asistentes que lo que celebran es no hallarse en este trance. Pasa como en los funerales: en el fondo, todos se alegran de no ser el muerto.

1 comentario:

Joaquín dijo...

Siempre he pensado que los entierros y funerales, que son tan frecuentes, son ceremonias de vivos y no de muertos. Nadie puede alegrarse de no ser el muerto, porque el muerto no es. En todo caso, se alivian de no ser deudos de un difunto, por el momento, claro.