martes, octubre 03, 2006

UNA DE BRUCE LEE

El aspecto despeluchado, deslucido, de Kárate a muerte en Bangkok la aproxima, por una parte, al cine paupérrimo de Jesús Franco, pongo por caso. Pero también al de Pasolini. Acaso lo paupérrimo no son las películas, sino la época en que fueron hechas. (Y, no sé por qué, me viene a la memoria la novela de Andrés Trapiello que más me gusta, La malandanza: ese Madrid de los ochenta, tan pagado de sí mismo entonces -tanto, que se creyó Londres e inventó la movida-, y que ahora recordamos tan destartalado y descolorido como las primeras películas de Almodóvar.)

No es el celuloide lo que envejece; es la memoria.

3 comentarios:

conde-duque dijo...

De todas formas, hay épocas que son más cutres en sí mismas. Tienen un colorcillo rancio...

Joaquín dijo...

Es que nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Los escenarios de nuestra juventud nos parecen pobres, igual que nos parecen modestos los senderos por los que correteamos de niños. Nos hemos hecho mayores y descontentadizos, pero el mundo, creo, sigue igual de siempre, aunque no nos lo parezca.

Escara dulce dijo...

Hombre a lo peor las gentes de provincias que conocisteis aquel Madrid como el que de vez en cuando va al parque de atracciones, podeis tener una imagen un poco cutre de lo que llamasteis "la movida", pero lo cierto es que y por mucho que digan algunos de los supuestos implicados, (puro snobismo)
esto fue brillante y muy, muy divertido. Ya quisieran el Londres y mucho mas el Paris de entonces e incluso de ahora. La lástima es que quienes mejor se lo pasaron ya no pueden hablar, lógico. Yo creo que todos los que lo recordais destartalado o descolorido es porque sois unos tristes que nunca os metisteis un buco ni os comisteis una puta rosca... A lo mejor no hay que leer tanto hijos mios.