lunes, noviembre 13, 2006

LA BALANZA

Cuando se vuelve a la rutina después de unos días de inactividad por enfermedad o accidente, lo reciben a uno como si volviera de un viaje. Largo o corto, según. Pero los comentarios y preguntas que te hacen apuntan siempre a lo mismo: "¿Cómo se estaba allí?"

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Cheever, de nuevo. Acaso los buenos escritores de relatos no deberían esforzarse nunca por escribir novelas. Se les nota demasiado la tentación a dar de mano cada vez que aciertan a cerrar adecuadadamente un capítulo. Pasa en Bullet Park: lo mejor de la novela es el episodio en el que se cuenta la reacción de la familia Nailles a un lance amoroso del hijo. Un magnífico relato, digno de figurar en la más exigente antología del género. Insertado en esta novela, en cambio, constituye casi una invitación explícita a abandonar la lectura de la misma. Para qué seguir, si ya ha quedado todo dicho respecto a esta familia, a esta historia.

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Si A y B son enemigos entre sí y no te gustan ninguno de los dos, no te conformes nunca con que, dado el caso, te insulte solamente uno de ellos. Cuando eso ocurra, corre a procurar el insulto del otro. Para equilibrar la balanza.

10 comentarios:

Magda dijo...

Qué cierto es lo que señalas respecto a la novela y a el o los relatos dentro de ésta. Quizá, no lo se de cierto, el escritor de la novela no percibe que dentro de ella hay un estupendo relato. Pero los lectores sí.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Yo creo más bien que el escritor ha partido de los relatos (esbozados o pensados)para armar la novela; o que ha desarrollado la novela en relatos, por ser éste su modo característico de trabajar. De hecho, la novela se compone de dos historias diferenciadas, la de Nailles y la de Hammer, que sólo coinciden al final. Y cada una de estas historias está compuesta de episodios que funcionan a modo de relatos breves, subordinados a una trama que, sin dejar de ser otro relato más, actúa de engarce e hilo conductor. No es que esto esté mal. Pero la verdad es que Bullet Park funciona mejor en sus partes que como conjunto.

Belfagor dijo...

Lo malo es que a veces, por mucho que se busque, solo se encuentra el insulto de un lado. Lo malo es que le empiecen a alagar los de "el otro lado". Ahi hay peligro

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Por eso me hago esta advertencia, amigo Belfagor, para precaverme de unos y de otros (lo intenté hacer, creo que sin éxito, en mi entrada antepenúltima).

Un patriota dijo...

Amigo Belfagor, cuando usted dice "alagar a los del otro lado", ¿se refiere a que hay que llenarlos de lagos?

Belfagor dijo...

Amigo patriota, cuando usted dice patriota ¿se refiere a un "platano maduro" ?(DRAE dixit)

Retorcido Belfagor dijo...

Si al "ABC" se le permitió esta misma falta de ortografia (viernes 5/5/2006, sección Sociedad) Yo espero por exactamente el mismo delito no merecer la carcel según profeticé en esta misma bitacora en comentario a la entrada del dia 13 de este mes.

un patriota dijo...

Belfagorcete, cuando tu boca se llena de "PLA - TA - NO" (tal como lo escribes se debe pronunciar con acento paroxítono), demuestras que eres un consumado experto en semejante manjar (variedad nicaragüense, según DRAE).

Anónimo dijo...

Querido Plátano nicaragúense, me rindo ante su sagaz y endiablado sentido del humor,ante su lógica certera y profunda y ante su exquisita ortografia. Me declaro vencido. ¡Confesión!

Belfagor dijo...

Si, claro, el vencido soy yo. La congoja me ha llevado al descuido.