martes, noviembre 28, 2006

NADERÍAS

Claro que también estaba aquella otra cafetería que, a apenas unos metros del restaurante de marras, te permitía demorarte más de una hora en el mostrador, mientras comías un par de tostas bastante apetitosas, acompañadas de una generosa copa de vino (del Bierzo, por más señas), y leías los periódicos de la casa. Un detalle: a un par de ruidosos ejecutivos, trajeados de azul marino, que llegaron después les dijeron que la cocina ya estaba cerrada, justo cuando a ti acababan de tomarte el segundo pedido.

***

El verdadero misterio no está en quienes comen solos, un poco cansados de sí mismos, sino en esas parejas o tríos de mujeres bellísimas que almuerzan naderías (ensaladas, bocadillos vegetales, refrescos sin azúcar), hablan y ríen muchísimo y se sacuden las miradas de los desconocidos a golpes de melena rubia.

***

Y esa lluvia higiénica, lavando la ciudad y los malos pensamientos.

2 comentarios:

isidro prodi dijo...

Y están a la última en naderías literarias...

conde-duque dijo...

No son naderías, hombre, son lo mejor de la vida: bares, mujeres, tostas, melenas...