lunes, noviembre 06, 2006

A VECES

La tentación de hablar de política cuando no se tiene otra cosa que decir, o no se quiere hablar de otra cosa. Qué silencio en los periódicos, en las tertulias radiofónicas, en las charlas de café, si cesara la cháchara política. Y, por otra parte: qué insoportable, qué ominoso resultaría ese silencio.

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En una cosa, en fin, se equivoca Fernando Savater en su magnífico artículo de hoy en El País: si en el País Vasco no ha surgido un partido político equivalente a Ciutadans de Catalunya, no es por miedo. Los movimientos ciudadanos que se han opuesto al terrorismo han demostrado poseer un coraje cívico más que notable, y sus integrantes no correrían un riesgo mayor del que ya corren si dieran el paso de constituir un partido. El error reside, más bien, en que estos movimientos han confiado en que los partidos políticos tradicionales (léase, el PSOE y el PP) serían los que, en un momento dado, tomarían la iniciativa de contestar al nacionalismo. Cuando ambos (unos más que otros, en fin, en función de las circunstancias) están deseando de llegar a entendimientos con éste en cuanto se presenta la ocasión.

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Cháchara, en fin. Lo verdaderamente importante sucede en otra esfera, que sería una temeridad y una ingenuidad traer aquí.

(¿Cómo le quedaría al francés, en fin, ese cordero asado del que ayer hablábamos?)

1 comentario:

Ramirez dijo...

La sensación que tengo después de hablar de política es la misma que la que tengo a la mañana siguiente de una borrachera. Es decir, el convencimiento de que por la boca se me ha escapado un poco mas de dignidad. Corriendo este riesgo le preguntaría a Don Pio su opinión sobre los radicales con chapela y sobre los moderados con chapela incluso sobre los conservadores con chapela.
Si te interesa el negociado de “bellas con gafitas” le aconsejo un vistazo a “Fermo Posta” de Tinto Brass, si de Tinto Brass, y a una tal Cinzia Roccaforte. Espero no faltar a la respetabilidad de esta bitácora con este consejo impulsado por una afición algo indecorosa hacia las “maggiorate”