domingo, diciembre 24, 2006

AL FIN Y AL CABO

Los tópicos, al fin y al cabo, son confortables. Los anti-tópicos, por el contrario, llevan consigo la carga fastidiosa del tópico; y, además, un innecesario gesto de hosquedad, y un insufrible punto de suficiencia.

Ya que hay que vivir en alguna parte, hacerlo no demasiado lejos del calor de los tópicos, pero con una ventana abierta a esa calle fría por la que desfilan sus contrarios, aullando a la luna y arrastrando el rabo.

De vez en cuando (sólo de vez en cuando), dejar que alguno entre en tu casa y se caliente al fuego. (Pero exigiéndole que se comporte como Dios manda.)

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