domingo, diciembre 03, 2006

GUADALAJARA

Me piden que opine sobre lo de Guadalajara. La verdad es que es difícil hacerlo sin incurrir en alguno de los desagradables e irritantes abusos o injusticias que suelen cometerse cuando se generaliza sin afinar. Pero lo intentaremos. Parece lógico que, si la mayor feria del libro iberoamericana está dedicada este año a Andalucía, a la misma acuda una nutrida representación de la literatura y del sector editorial andaluz. Lo sensato sería encomendar la organización de esa representación a las propias editoriales, que son las empresas que han de vender sus productos en la feria. Son ellas las que tendrían que haber decidido a qué autores llevar, qué actos organizar, con quiénes intercambiar pareceres o establecer contactos. Y la Junta de Andalucía tendría que haberse limitado a asesorarlas, a prestarles su infraestructura y, en los casos en que pareciera justificado, subvencionar sus actividades.

No se ha hecho así, claro. En vez de dar juego a las empresas, se ha recaído en los viejos tics dirigistas y clientelares de siempre. La Junta invita y paga, la Junta decide quién va. Entre los seleccionados, por supuesto, hay algunos nombres indiscutibles: autores cuya trayectoria justifica sobradamente su presencia en un evento dirigido a todo el mundo de habla hispana, editores de ejemplar ejecutoria profesional, cuyo trabajo merece ser apoyado y difundido. Pero, como era de esperar, junto a estos nombres indiscutibles se han colado decenas cuyo único mérito conocido es haberse tomado unas copas con el gestor de turno, o estar al frente de cualquier oscuro departamento de publicaciones. Y a veces, ni eso.

Asiste uno a todo esto, en fin, con cierta sensación de dejà vu: habíamos visto cosas así en los ochenta, en los primeros años del felipismo, antes de que la desmesura de la Expo del 92 redujera drásticamente el gusto de los políticos de entonces por el despilfarro. Y la pregunta es: ¿por qué volvemos ahora por esos fueros? ¿Es quizá porque ya los lemas de "Nunca mais" y el "No a la guerra" no bastan para movilizar a los muchos intelectuales que dieron su apoyo al PSOE en la última campaña electoral? ¿Ha llegado el momento de volver a tirar de chequera, de canapé y de vacaciones pagadas para cerrar filas? No lo sé. De lo que sí estoy seguro es de que, en líneas generales, quienes se dedican a escribir o a editar en Andalucía no van a ganar nada con todo esto. Y de que esta estancia en Méjico, en compañía de folklóricas, funcionarios y mariachis, no va a inspirar ninguna obra memorable a ninguno de los beneficiarios del favor oficial. Ni a los excluidos, claro.

2 comentarios:

Magda dijo...

Que pena lo que comentas referente a lo que llegó a México (es con x) de Andalucía. Lo que son las cosas, a mi me encantó y siento que todo salió estupendo y que vinieron personas estupendas. ¿Qué debieron de venir más u otras? quizá sí, pero las que vinieron estuvieron regias.

Disculpa ¿qué son "folklóricas"? cuando dices "en compañía de folklóricas, funcionarios y mariachis" no entiendo a qué te refieres con "folklóricas".

Veo que no te agradaron muchas cosas de esta Feria, que pena.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Estoy seguro de que lo que se hizo cara al público salió bien. No es a eso a lo que se refiere mi comentario, sino a que, seguramente, junto a esas personas que iban para hacer cosas concretas, había otros muchos que no pintaban nada allí. Esta mañana oí en la radio al presidente de los editores andaluces, que estuvo en Guadalajara y se felicita de lo que allí se ha hecho, y que, sin embargo, está de acuerdo en líneas generales con lo que digo en mi comentario: irónicamente mencionó a los muchos "adheridos" que iban en la expedición; que, añadió, son los mismos que uno se encuentra siempre en cualquier evento de esas características.