viernes, diciembre 01, 2006

HAMBURGUESAS Y PREMIOS

La verdad es que estoy de acuerdo con lo que decía Trapiello en uno de sus diarios: no entiende uno para qué demonios se mete el Estado a premiar o a bendecir la obra literaria de Fulano o Mengano. Especialmente, cuando se trata de una obra ya conocida y valorada: no parece sino que las instituciones (y, con ellas, quienes las regentan) intentaran apropiarse, por medio de la concesión de un premio, del prestigio acumulado por ese autor. ¿Qué otra justificación tiene que se dediquen fondos públicos a añadir publicidad suplementaria a quien ya goza de reconocimiento y notoriedad?

Y, ojo, no es que piense que los premios tendrían más sentido si se otorgaran a desconocidos, con la excusa de hacerles justicia: con ello, el Estado asumiría una antipatiquísima función didáctica, que los lectores ni reclamamos ni estamos dispuestos a reconocerle. Sería darle a la literatura el mismo tratamiento que la actual ministra de Sanidad otorga a las hamburguesas: de vez en cuando, se permite decirnos cuáles podemos comer y cuáles no.

Mejor, pues, que se abstenga. Que se limite a dotar las escuelas y las bibliotecas, a favorecer a las librerías tradicionales y a las editoriales medianas y pequeñas; a crear condiciones propicias, en fin, para que siga existiendo una oferta literaria variada e interesante. Pero eso sería como pedirles a los ministros del ramo, al actual y a los venideros, que renunciasen a hacerse la foto con la gloria de turno. Aunque parte de esa gloria, paradójicamente, se deba a una decisión ministerial.

4 comentarios:

isidro parodi dijo...

Parece que no hay escritores andaluces en Guadalajara. Al menos, esa es la impresión que se lleva uno viendo los reportajes sobre el evento en Canal Sur. Solamente aparece Chaves...

A no ser, claro, que nuestro mejor escritor andaluz sea el tito Chaves.

Y no lo sabíamos

Por cierto,¿para cuándo una entrada sobre la Feria en Guadalajara?

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Quizá diga algo la semana que viene. La verdad es que es difícil decir algo... que no se haya dicho ya, y que no resulte obvio.

Anónimo dijo...

Un día de esos en que una debe
aguardar, pacientemente, la salida
de su hijo de una actividad extraescolar -era media tarde-, entré en la librería Manuel de Falla de Cádiz y me compré Esta luz, de A.G., su poesía reunida hasta 2004. En la plaza de San Antonio leí tres o cuatro poemas, cerré el libro y pasé el rato restante admirando la asimetría arquitectónica de algunos palacetes...
Desde entonces, no he vuelto a sentir necesidad de retomar aquella lectura. ¿Cree que debo volver a intentarlo?
Le estaría muy agradecida por su asesoramiento.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Supongo que sí. La obra de Gamoneda tiene periodos interesantes y etapas francamente plomizas, pero el descubrimiento de un buen poema (alguno de "Blues castellano"), por ejemplo, puede compensar del esfuerzo de hojear lo otro.