martes, diciembre 19, 2006

LAS SUECAS

Me llama la atención que el mito español "de las suecas", que tanto dio que hablar en los años sesenta y setenta, tuviera su contrapartida contemporánea en el país nórdico; y que, en concreto, la querencia de los turistas suecos hacia las playas españolas sea uno de los hilos conductores de la curiosa y divertida película Yo soy curiosa (Jag ar Nyfiken-Gul, 1967), de Vilgot Sjoman. El padre de la protagonista participó en las Brigadas Internacionales, pero sólo permaneció en España... tres semanas; lo que causa en la hija una extraña mezcla de orgullo y desazón, quizá porque el dato no le permite redondear la imagen heroica que quisiera tener de su padre, ni encaja en su propia manera analítica de enfrentarse a la realidad, a fuerza de fichas y cuestionarios que va archivando en cajas de cartón. Y es que la realidad no se deja interrogar, ni siquiera por esta tenaz y disciplinada hija de la socialdemocracia sueca, que no entiende, por ejemplo, por qué sus compatriotas pasan por alto, a la hora de elegir destino turístico, el detalle de que España esté gobernada por una dictadura de derechas; ni por qué ella misma mantiene con un vendedor de coches una relación desigual y poco ajustada al patrón emancipado al que debiera responder su educación permisiva y su visión del mundo; ni por qué los tópicos biempensantes con los que comulga no se traducen en ideas políticas mínimamente efectivas (en la película la vemos naufragar en la duda ante propuestas tan estrambóticas como la adopción, por parte de su país, de un programa defensivo basado... en la no violencia). Que esta chica se muestre desnuda durante buena parte del metraje no hace sino acentuar su indefensión. En las costas españolas, imaginamos, hubiera sido una eficaz transmisora de ilusiones, digamos, socialdemócratas: la idea de que, en algún brumoso país del norte, la libertad era algo tan tangible como el cuerpo menudo de esta chica regordeta y más bien feúcha. Sin que supieran los afortunados que la tratasen que en su mente se debatían ya ciertas desazones que nosotros hemos tardado cuarenta años en sentir.

2 comentarios:

Emilio Quintana dijo...

¿Dónde has visto esta película?
Está en DVD¿

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Están poniendo un ciclo de este autor en el canal Cinematk, los lunes en doble sesión.