martes, enero 09, 2007

RUTINAS

La vuelta a la rutina nunca es gradual, como no lo es, imagino, la incorporación a un tren en marcha. La rutina te arrastra a su turbión en cuanto te sitúas a la distancia adecuada, y ya no hay vuelta atrás. A la media hora, es como si el tiempo durante el que lograste sustraerte a ella no hubiese existido nunca.

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Sí, supongo que también a los escritores, como a todo el que está inmerso en un determinado cursus honorum, les llega el momento de dar "el paso". Lo importante es saber qué paso se va a dar, y a dónde conduce.

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La gran pregunta respecto a la literatura entendida como ejercicio intimista o
introspectivo: ¿a quién puñetas le importa esto?

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