viernes, febrero 02, 2007

LA FOTO DE PORTADA

Nunca he entendido bien por qué la llegada de la nieve es noticia. Noticia es lo inesperado, lo que se sale de lo habitual; y la llegada de los primeros temporales no deja de ser, digan lo que digan los impacientes, un hecho rutinario, como lo es la irrupción de la gripe o el inicio de las rebajas. Sin embargo, agradece uno que la nieve, por unos días, ocupe las portadas de los periódicos: su manto blanco silencia momentáneamente la monserga política, los sucesos sangrientos, los conflictos irrestañables. Bien mirado, son ellos los que no deberían ser noticia: casi sin abrir el periódico, ya sabemos lo que el político A dirá de la propuesta de B, que en tal o cual región del mundo la gente se mata con invariable entusiasmo, etc. Comparado con esa monotonía, el cumplimiento exacto de los ciclos naturales se nos presenta como un acontecimiento sorprendente. Los osos, leemos, han podido ya iniciar su letargo invernal, que habían venido aplazando por las altas temperaturas. Tal vez, como los empresarios de estaciones de esquí, andaban impacientes al ver que el clima no se ajustaba del todo al calendario… En el mismo periódico leo que también es noticia el parto múltiple de una hembra de dragón de Komodo, o la última singladura sinuosa de un nunca visto tiburón-anguila, o el hallazgo en Australia de los fósiles de varias decenas de especies de marsupiales prehistóricos… Me alegran esas noticias. Y no porque me interesen especialmente las ciencias naturales, sino porque el sueño de los osos, el gesto de asombro del monstruo marino o la mera idea de que nuestro mundo haya estado habitado por criaturas casi inconcebibles (un león marsupial, por ejemplo) resultan refrescantes, y nos hablan de un orden de cosas en el que, aparentemente, que A contradiga a B no tiene la menor importancia; o en el que el exabrupto trabajosamente parido por cualquiera de los dos no vale nada al lado de la camada de dragones de juguete nacidos en un zoo inglés; o donde el gesto del último asesino del que hayamos tenido noticia no resulta ni la mitad de humano que la sonrisa de sierra del tiburón-anguila ante la primera cámara que logra captarlo.

Pero la verdadera noticia, decíamos, es la nieve. Aunque supongo que la intención de los periódicos al anunciar su llegada no es tanto la de celebrar el cumplimiento del orden natural en un mundo desquiciado, como la de proporcionar el marco adecuado a otras noticias de índole práctica: que hay que llevar cadenas en tal o cual puerto, que no se pueden cruzar tales otros, que ha llegado el momento de vacunarse contra la gripe o que ya hay nieve para esquiar. El invierno, como todo lo que es actualidad, también puede reducirse a cifras y estadísticas. Pero eso vendrá luego. Cuando haya pasado el temporal. Cuando hayamos olvidado ese día de todos los años en el que la foto de portada es un paisaje nevado.


Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

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