lunes, febrero 12, 2007

LO DE V.L.M. EN MERCURIO


Leo en Mercurio un artículo de Vicente Luis Mora sobre los blogs. La verdad es que, aunque yo mismo he elucubrado alguna vez sobre las características de este medio (¿de este género?), me sigue pareciendo un poco prematuro intentar acotarlo o definirlo. Porque sospecho que, a partir de esa codificación (disculpen el palabro), comienza la mistificación. Pese a tener amigos muy próximos que se interesaron tempranamente por este juguete, tardé lo mío en decidirme a comenzar uno; tal vez, porque desconfío de la novelería asociada a la tecnología; pero, sobre todo, porque temía la impostura de forzarme a escribir en un formato que, sospechaba, podía terminar por imponerme sus propias exigencias. De ahí que comenzara por usarlo como simple almacén de artículos ya publicados (todavía lo es, en cierta medida) y, sólo cuando empecé a sentirme cómodo en él, me atreví a ir dejando anotaciones más personales, y a someterme a una cierta disciplina, equivalente a la que necesito para trabajar en otros géneros y formatos. Pero todavía es pronto, a mi entender, para sacar conclusiones sobre qué pueda ser esto o qué consecuencias habrá de tener en la literatura del porvenir.

Y, sí, es cierto que se crean redes, y que es interesante seguirlas y constatarlas... como curiosidad. Porque la única conclusión segura que se desprende de estas constataciones es que en la literatura, como en casi todo lo que se rige por criterios de apreciación subjetiva, priman los contactos personales, las amistades e incluso los amiguismos (cuando no la adulación más o menos interesada) sobre cualquier otra forma de organización. Y que, descontando a los autores de best-sellers y los grandes consagrados, a lo más que puede aspirar un escritor poco conocido es a tener una exigua clientela más o menos fija y cautiva, que aquí se fideliza (así se dice en lenguaje comercial) gracias a la posibilidad de enviar comentarios al autor de referencia y verlos publicados... Todo un poco provinciano, en fin, aunque parezca que escribimos para el universo mundo. ¿Lo equiparamos a las "tertulias" de antes? Bueno. Pero que conste que aquéllas, las de mesa camilla y botella de anís en medio, eran mejores.

Sí es interesante la consideración del blog como obra en marcha. Pero eso sólo rige para los casos en los que sospechemos que su autor realmente tiene una obra entre manos, y no se limita a perder el tiempo. O que no ha encontrado en este artilugio electrónico, de tan limpia factura, y capaz de deparar satisfacciones tan inmediatas, una excusa para desentenderse de otros empeños más arduos e ingratos, o para posponerlos.

(Y que conste que al único al que apunto con estas sospechas es a mí mismo, a mi tendencia a la dispersión, a mi gusto por la bagatela...)

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