martes, febrero 20, 2007

RIDÍCULO

No he querido decir nada del referéndum andaluz, por no entrar en polémicas que, a la postre, no van a ninguna parte. Siempre es más satisfactorio escribir sobre la nieve, o sobre el pajarillo que picotea en mi balcón... Lo digo en serio: esos hechos insignificantes, en los que se manifiesta la continuidad de la vida, son siempre más interesantes que los vaivenes de la política, y nos llevan más lejos. Pero, después de escuchar en los dos últimos días las mismas monsergas que he estado oyendo durante toda la campaña, no me aguanto las ganas de anotar dos o tres cosas. Primero, que, se diga lo que se diga, un referéndum en el que apenas ha participado un tercio del electorado no aporta legitimidad a la ley votada, sino más bien todo lo contrario. Segundo, que tendría que existir algún mecanismo para evitar que estos referendos frustrados tuviesen la misma validez que aquellos en los que se registra una participación satisfactoria; en Portugal, por ejemplo, los referendos que no alcanzan el 50 por ciento de participación no se consideran vinculantes. Y, tercero, que la decisión de quedarse en casa y no votar es un acto tan soberano como emitir un voto en uno u otro sentido, por lo que sobran todas esas interpretaciones abusivas que atribuyen la elevada abstención a la pereza, el exceso de confianza, etc., y que son modos de no afrontar el hecho concluyente de que dos tercios de la ciudadanía se han desentendido de la cuestión que ha mantenido en vilo a la clase política durante los dos últimos años. Y que esa clase política, por tanto, en su conjunto, y sin excepciones, ha hecho un ridículo espantoso.

2 comentarios:

A porcona de laxe dijo...

Estoy contigo en lo del ridiculo y en lo de la soberania de la pereza electoral y todo eso. Pero no creo que sea un asunto reconfortante convivir con un atajo de vagos democraticos, siempre es mas comodo dejarlo todo en manos de los demas y luego protestar. Si no se está de acuerdo se vota no, si no interesa se vota en blanco, si lo que no interesa es la democracia, habrá que cambiar de régimen que es lo que al final algunos esperan. Ridiculo si, pero sobre todo de la sociedad democrática andaluza en su conjunto. El triunfo es para aquellos a quienes no interesa la democracia.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No creo que la población andaluza sea precisamente "un hatajo de vagos democráticos"; más bien, la acusación suele ser la contraria: la de que somos un electorado cautivo y preso del clientelismo. Lo interesante de este referéndum es que la población ha demostrado una sana capacidad de emanciparse de esas redes clientelares y mostrar a las claras su parecer. Aquí no bastaba el "no", demasiado identificado con la posición de un partido concreto, muy minoritario, sino que se apuntaba a una cuestión de mayor alcance: el desinterés popular hacia un juego de ingeniería constitucional que sólo interesaba a las élites políticas. Y la única manera de expresar ese desinterés era la abstención, que es la auténtica vencedora de este referéndum, y que desautoriza, no a la democracia (que ha funcionado perfectamente, y ha proporcionada, para quien quiera verla, una foto muy exacta de la opinión popular) sino a los partidos políticos en su expresión actual.