martes, febrero 06, 2007

TEMPLE

Que yo sepa, hasta ahora no ha cesado ni dimitido el responsable de que un preso de máxima seguridad, empeñado en retar al Estado y en atraer sobre sí toda la notoriedad posible, reciba en su reclusión a unos periodistas y fotógrafos y, al día siguiente, su imagen (y, con ella, la consiguiente propaganda a su favor) esté en las principales portadas y televisiones de Europa.

Tampoco ha dimitido, que yo sepa, la persona que ha ocultado durante varios días a la opinión pública que el barco encallado en Algeciras pudo haber tenido problemas para comunicarse con las autoridades costeras debido a un fallo del fluido eléctrico en la zona en el momento del percance.

Qué temple. Yo, en cambio, me siento tentado a dimitir, y a esconderme en un agujero, cada vez que descubro que se ha deslizado un anacoluto o una errata en los parrafitos que publico. Y eso que la prosa (la mía, al menos) no afecta a la vida ni a los intereses de nadie.

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