miércoles, marzo 07, 2007

DÍAS INDECISOS


La comprensión de la realidad es, básicamente, un problema artístico. Sólo unos pocos -Velázquez, Rembrandt, Tiziano, Van Gogh, Cervantes, Shakespeare- han logrado entrever algo de la complejidad y el misterio de lo que tenemos delante. Pensar que un proceso burocrático-industrial, como es el periodismo, o una proyección estadística, como la que asigna el reparto de escaños en un parlamento, puede derivar en algo mínimamente parecido a un reflejo exacto de la realidad es una quimera. De ahí esa distorsión que diariamente advertimos entre lo que sucede y lo que los periódicos y los políticos dicen que sucede. Aunque tal vez eso sea lo bueno: que la vida, en su irreductible complejidad, sea inasequible al relato estandarizado del periodismo y a las consignas simplistas de la política. O que sea... otra cosa, sobre la que los graves sucesos de actualidad flotan como manchas de aceite que nunca acaban de diluirse en el líquido que las sustenta, pero que lo manchan y afean.

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Doris Day y James Stewart en El hombre que sabía demasiado: qué no se dirán a solas, con unas copas de más, cuando nadie los ve. El perverso Hitchcock los hace representar el papel de pareja americana ideal, acomodada y segura de sí misma. Pero esos nervios, esas voces destempladas, esa histeria mal contenida... Se diría que esas extrañas aventuras en las que se ven envueltos los personajes de Hitchcock no son más que la proyección de las tensiones que éstos deben reprimir para representar convincentemente su papel.

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En estos días indecisos, lo verdaderamente asombroso es que el que va en manga corta no se asombre de cruzarse por la calle a quien va con abrigo y bufanda. Y viceversa.

2 comentarios:

conde-duque dijo...

"En estos días indecisos, lo verdaderamente asombroso es que el que va en manga corta no se asombre de cruzarse por la calle a quien va con abrigo y bufanda. Y viceversa."
Cierto. Estamos todos como descolocados. Sacas el paragüas y se quitan las nubes y te sientes un estúpido. Sales en jersey y de repente empieza a soplar un viento frío que te deja helado. Coges el abrigo y tienes que llevarlo en la mano todo el día...
Alguien nos está tomando el pelo desde el algún sitio.

Portorosa dijo...

Yo, en cambio, me quedo con los dos primeros párrafos, y especialmente con las últimas líneas del primero:

la vida, en su irreductible complejidad, sea (...) otra cosa, sobre la que los graves sucesos de actualidad flotan como manchas de aceite que nunca acaban de diluirse en el líquido que las sustenta, pero que lo manchan y afean.

Un saludo.