miércoles, marzo 14, 2007

FANTASÍAS


Por desgracia, los malos tratos a las mujeres no suceden en el mundo estilizado de fantasías sadomasoquistas que propone el denostado anuncio de Dolce Gabbana, sino en la más estricta cotidianidad. Y los protagonistas de esos lamentables sucesos, víctimas y maltratadores, no van, no suelen ir, enfundados en cuero, ni adoptan poses coreográficas, sino que se camuflan en los muy socorridos disfraces con los que habitualmente pasamos desapercibidos entre la multitud. Por eso no conviene confundir churras con merinas, ni buscar nuevos argumentos para reclamar la vuelta de la censura. Porque, a este paso, veo que pronto Justine (y, con él, quizá Lolita y Las once mil vergas) volverá al Index Librorum Prohibitorum.

Lo que no significa, en fin, que esa estética de matones de discoteca me guste lo más mínimo. Pero para exigir que algo se retire o se prohíba no bastan las preferencias de cada cual.

1 comentario:

conde-duque dijo...

El publicista (muy listo) ha logrado su objetivo: hacer ruido y que todos miren y hablen del estúpido anuncio.
Además, creo que nadie han captado la ironía, porque es probable que los muchachos sean gays. (Es sólo una hipótesis...)