lunes, marzo 05, 2007

HISTORIAS DE LA HISTORIA

Ante casos como el de De Juana, literalmente no sabe uno qué decir, ni qué escribir. Ante disyuntivas como la que se le planteaba al gobierno, cualquier decisión que se tomase inevitablemente resultaría una mala decisión. A su favor se puede decir que, antes que optar por el aplazamiento o la remisión a otras instancias, este gobierno ha tomado una decisión clara. Y quizá sea éste el único hecho que la ciudadanía deba tenerle en cuenta: quien tenía que decidir lo ha hecho, y ha asumido la responsabilidad que esa decisión conllevaba. Si no estamos de acuerdo con ella, ya tendremos ocasión de elegir a otros gobernantes. Pero lo que no se entiende es la lógica perversa que se ha instaurado en este país desde mediados de la anterior legislatura, por la que las decisiones que legítimamente toma el gobierno elegido por todos son contestadas desde la calle por el partido llamado a sustituirlo; es decir, por el partido que, llegado el caso, habrá de tomar decisiones igualmente difíciles ante una realidad cada vez más compleja y enrevesada. Así, puede decirse que los dos partidos que se alternan en el poder llevan años cavando su propia tumba política desde incluso antes de llegar al gobierno. Es decir, que, gobierne quien gobierne en un futuro, previamente habrá hecho cuanto estuviese en su mano para ganarse a pulso la desafección de la mitad del país.

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"De todas las historias de la Historia", decía el poeta, "sin duda la más triste es la de España, / porque termina mal". Lo malo, amigo Jaime Gil, es que esa triste historia parece no terminarse nunca.

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La última generación de intelectuales conscientes que conoció este país fue la del 98. También tuvieron una lucidez política bastante preclara los llamados "novecentistas" -entre los que se enmarcan personajes tan variopintos como Ortega, Azaña o Juan Ramón Jiménez-. La actitud política de éste fue ejemplar: hasta el final de sus días mantuvo en alto su repugnancia al estado de cosas instaurado en España y su rechazo instintivo hacia los capitostes de la República a quienes responsabilizaba de los desmanes habidos durante la guerra en la zona controlada por el gobierno legal. Los del 27 -cuyo ochenta aniversario celebramos ahora con toda la pompa oficial al uso- fue, básicamente, una generación escapista. Se "comprometieron" a destiempo y mal, y ninguno mantuvo sus convicciones intactas más allá de la coyuntura que las había provocado (y las posibles excepciones se parecen, más bien, a un encasillamiento cómodo e interesado). ¿A cuál de estas generaciones se parece la nuestra? Se admiten apuestas.

4 comentarios:

El capador de Turleque dijo...

Agradable sorpresa y plena satisfaccion de ver que hay alguien que habla con criterio cuerdo del asunto del terrorista de marras. Que lástima que sea tan raro. En el periodismo y demás mundillo de la comunicación ya sólo queda una panda de arrastrados, de estomagos agradecidos, de forofos, de imbeciles a fin de cuentas. Me alegra que no estés entre ellos a pesar de que te guste la peliculita de G. del Toro.
Por otra parte no me atrevo a apostar en el tema de "las generaciones" en cualquier caso creo que la nuestra está, en general, bastante degenerada. (perdóneseme la gilipollez)

E. G-Máiquez dijo...

Se parecía a la del 27, tendría que aspirar a la novecentista, pero a este paso y con estas circunstancias se arrima a la del 98, creo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Amigo Turleque:
Me alegro de que esté de acuerdo con el planteamiento de esta nota. Y siento que no le haya gustado la peliculita dichosa; pero no vamos a discutir con eso. Ya le decía que nunca estoy seguro de si una película que me hace disfrutar resistirá un análisis posterior. Ésta, de todos modos, creo que no es de las malas, y a mí me sorprendió que algo que se anunciaba como una película más de monigotes y niños tuviera más calado y un historia que, decididamente, no era para niños.

Portorosa dijo...

Acabo de conocerle, llegado por casualidad tan al sur, y me encuentro con que esto

Ante disyuntivas como la que se le planteaba al gobierno, cualquier decisión que se tomase inevitablemente resultaría una mala decisión.

es sin duda de lo más lúcido que he leído sobre este tema.

Encantado. Un saludo.