jueves, marzo 15, 2007

ZONAS INTERMEDIAS

Vengo escuchando en la radio del coche un apasionado debate entre partidarias de regularizar la prostitución y partidarias de prohibirla (o "abolirla", como dice alguna de las participantes). Las dos partes están bien informadas y argumentan bastante bien, con lo que mis simpatías van cambiando según interviene una u otra. Pero al final, inevitablemente, se agotan los argumentos y no queda más que la repetición machacona de determinadas muletillas. Lástima: frente a los que dicen que todo se puede debatir, y que el debate es enriquecedor, yo a veces siento que aquellos debates en los que las posturas enfrentadas están muy claras y nadie parece dispuesto a avenirse a las razones del contrario son tan agotadores como estériles. Se me ocurren varios ejemplos: el que nos ocupa, las drogas, las corridas de toros...

Y, como suele pasar, termino por adoptar una postura a la que, seguramente, las dos partes se opondrían encarnizadamente. ¿Por qué ese afán de regularlo todo o prohibirlo todo? ¿Por qué no hacer que se cumplan a rajatabla las leyes ya existentes (por ejemplo, la que persigue el proxenetismo) y, respecto a los aspectos no contemplados en éstas, dejar un cierto margen de tolerancia que no implique beneplácito legal? No inmiscuirse demasiado en los actos de la gente, siempre que la salvaguarda de los derechos fundamentales de cada cual esté garantizada... Pongo un ejemplo: si un enfermo utiliza una droga ilegal para calmar sus dolores, este hecho no basta para justificar la legalización total de las drogas, pero tampoco parecería oportuno perseguir a este consumidor como si fuera un delincuente peligroso, ni crear complicados reglamentos que abran la puerta a nuevas clases de fraudes e infracciones. Debe haber zonas de sombra, franjas de la vida en las que a un mismo tiempo se cumplan las leyes y se toleren (sin declararlo expresamente) ciertas excepciones.

La policía, que en estas cosas es muy sabia, lo sabe. Algunos jueces también. Y sería conveniente que quienes aleccionan a las masas desde determinadas tribunas se dejaran contagiar un poco de este sano... encogerse de hombros ante la complejidad y variedad de los comportamientos humanos. (Llamar a esta postura "relativismo moral" me parece excesivo).

1 comentario:

elangeldelasmilvioletas dijo...

Me ha gustado mucho esta entrada, comparto contigo tu opinión. Gracias por visitarme.
Un saludo.