martes, abril 03, 2007

BRITÁNICO PUTATIVO

Deriva vacacional: la famosa Antología generacional de Gerardo Diego (de la que leo algunos poemas a mi hija), la biografía de Romero Murube que ha escrito Juan Lamillar, algunas novelitas de Rafael Azcona... La mezcla, por caótica que parezca, tiene su sentido, que sólo yo conozco. Eso somos: la razón más o menos recóndita que armoniza nuestra aparente dispersión. Y. también, la coquetería con la que exhibimos esa dispersión y escamoteamos la clave.

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"Británico putativo" me llama una conocida en una columna que aparece hoy en el Diario, en la que comenta la reciente presentación de unos pliegos poéticos (entre ellos, uno mío) en un acogedor local nocturno de la ciudad. Lo de británico, pase. Hasta me resulta halagador. Pero de lo de "putativo", by Jove, no sé qué pensar...

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Escribo esto en uno de esos locutorios de Internet que la administración ha colocado hasta en los pueblos más recónditos. A mi alrededor, niños y tipos raros: qué otra clase de personas iba a acudir a este extraño juguete que los gobernantes se empeñan en poner al alcance de todos. Niños, claro está, porque se trata precisamente de eso: de un juguete; y tipos raros porque lo son (lo somos) todos los que venimos aquí a jugar, mientras la gente seria se estraga la garganta con licores y humo y gritos y discusiones estentóreas en el bar de al lado, bajo el benevolente parpadeo del televisor (el ojo que no te ve, que es ojo porque lo vemos)... Y termino ya, que tengo prisa en incorporarme a esa áspera compañía, antes de que me echen de menos.

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