martes, abril 10, 2007

LA MARSELLESA EN RICK'S

Cuando el deseo de ser otro empieza a ser demasiado acuciante, a lo mejor es el momento de preguntarse si, para dejar de ser quien se es, no habría que empezar por renunciar a ciertos anhelos recurrentes en uno: por ejemplo, el deseo de ser otro...

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"¿Qué has hecho en estas vacaciones?", me pregunta un conocido de ésos que llevan la revolución pendiente en el corazón. Escuchar La Internacional, le digo. Dos veces, nada menos. Y no miento: una, el sábado santo, en un documental de televisión que conmemoraba el aniversario de la legalización del PC; y la otra, en el curso de una de esas películas horribles a las que uno se entrega cuando no dispone de canales temáticos de cine; en concreto, Air Force One: la cantaban los partidarios de un siniestro tirano comunista llamado Radek... No sé por qué, me divierte enormemente esta coincidencia, que viene a ser una involuntaria lección de ecuanimidad (la del medio televisivo), y una demostración palpable de la intrascendencia a la que la Historia reduce ciertos símbolos.

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Himnos, ninguno. O, a lo sumo, La marsellesa cantada en Rick's.

3 comentarios:

el pitraco de navahonda dijo...

Hombre, a mi me emocionan tambien los viejecitos del Linconl batallion cuando vinen y les ponen aquello de "There's a place in Spain called Jarama"

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Y a mí también. Lo que no obsta, en fin, para que me diviertan las curiosas coincidencias que se dan a veces en la tele.

Modesto Magué dijo...

A mí me pasa con los himnos como al personaje de w. Allen en Zelig. Escucho el cara al sol y me emociono y me dan ganas de alzar el brazo impasible el ademán, prietas las filas. Oigo el Euzko gudariak cantado por todo dios en una plaza de Renteria y de repente me convenzo de que la policía no acaba con "nosotros" ni de coña.