miércoles, abril 25, 2007

PÍCARO

Pasan corriendo las tres juntas, enfundadas en sus ajustadas prendas deportivas: la más guapa en el centro, vestida de negro; las otras dos flanqueándola, como damas de honor. Paso junto a ellas, conduciendo. Apenas le dedico a la del centro una rapidísima mirada de reojo. Imposible que haya advertido el menor movimiento por mi parte. Pero ella ladea la cabeza, como para constatar el justo homenaje debido a su belleza. No necesitaba ese rápido tributo, pero no podía pasar de largo sin cobrarlo.

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Sigo dándole vueltas a lo de Gamoneda: esa "pobretería" que execraba Neville. Como si este país no hubiera olvidado los tiempos en que la virtud vestía sayal y lavarse era pecado. Esa falta de cordialidad, tan española, de la literatura prestigiosa. La cuestión de los orígenes sociales es aquí lo de menos. También mi paisano F.Q., en uno de los últimos homenajes que se le rindió en vida, evocó su infancia y juventud en los muelles de Cádiz. Pero aquello no era orgullo de pobre, sino un guiño de pícaro. Que, más que halagar las buenas conciencias del público académico, les producía una leve incomodidad, como si se les hubiese colado un extraño, o como si de pronto echasen a faltar la cartera...

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RM y su temor a que el abaratamiento de los DVDs sea un indicio de la desaparición más o menos inminente de este formato. Tiene razón. Pero de qué iba a vivir la industria, si no, cuando todos hubiésemos completado nuestras colecciones...

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