miércoles, abril 11, 2007

PLOMO EN LAS ALAS

Todas las mañanas, justo antes de amanecer, el patio del edificio donde vivo se llena de pájaros enloquecidos, que cantan hasta desgañitarse. Es el primer sonido que oigo cuando abro la puerta de mi piso y salgo al pasillo a esperar el ascensor. Tomo siempre esa algarabía a beneficio de inventario: por duro o feo o gris que sea el día que me espera, podré decir que comenzó con un gesto optimista. Lo arduo es establecer en qué momento empieza a torcerse. Tal vez cuando llego al garaje y enciendo la radio del coche (ya la tenía encendida en casa, pero hasta ese momento no había echado cuenta de ella).

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Vaya cielo el de hoy. Trois couleurs (valga como sugerencia al muermo de Kieslowsky, para que haga una nueva trilogía): el color café con leche, el color ala de mosca, el "color de agua y aguardiente" (Manuel Machado).

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A veces, hasta el viento lleva plomo en las alas.

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