sábado, abril 28, 2007

UNANIMIDADES

Una de las grandes paradojas de la democracia es que, siendo un sistema basado en la consecución de mayorías, cuanto más amplias mejor, sin embargo no tolera la unanimidad. Si un partido ganara las elecciones con el noventa y nueve por ciento de los votos, habría que echarse a temblar, porque seguramente esa cifra no corroboraría una gran victoria democrática, sino el fin de la propia democracia. Lo mismo puede decirse de cualquier convocatoria que apele a la libre decisión de los ciudadanos. Si responden muchos, será un éxito de los convocantes; pero si responde absolutamente todo el mundo, y nadie se atreve a llevar la contraria, malo: seguramente es porque muchos piensan que no existe la posibilidad de disentir.

Pienso en estas cosas a raíz del "rotundo éxito" de la huelga general que los sindicatos convocaron en la Bahía de Cádiz el pasado día 18, en protesta por el anunciado cierre de la factoría de Delphi en Puerto Real. No es que no me alegre de lo que parece ser una muestra masiva de apoyo ciudadano a unos trabajadores en apuros. Un apoyo, por otra parte, lógico, porque la mayoría de los habitantes de la Bahía percibimos que este cierre es un golpe más a la maltrecha economía de la zona, y todos sabemos que en una comarca depauperada la vida resulta difícil incluso para quienes conservan sus medios de vida. Se entiende que muchas empresas importantes, con fuerte implantación sindical, secundasen la convocatoria. En estas cosas influye también un cierto sentido de la disciplina: si los trabajadores de estas empresas no secundasen los llamamientos de sus sindicatos, el descrédito de éstos dejaría a todos los asalariados, en general, en una situación de desprotección impropia de una sociedad avanzada.

Lo que sí me llamó la atención fue que la práctica totalidad del comercio se sumase a la huelga. En los días previos a la misma, bastaba tener el oído atento para captar en muchos lugares los típicos razonamientos con los que cada cual defiende la prioridad de sus propios intereses. Incluso en la prensa podían leerse opiniones escépticas, fundadas en el hecho incontestable de que a la multinacional causante del conflicto le trae sin cuidado que haya una huelga general en una pequeña comarca de un país lejano. Otros se atenían a las promesas de la administración, que parecen firmes… De lo que se deducía, en fin, que la convocatoria podía entenderse como una consecuencia del lógico nerviosismo de los trabajadores afectados, pero que no todo el mundo la veía necesaria.

Y, sin embargo, aun habiendo constancia de que una parte de la ciudadanía pensaba de ese modo, el seguimiento de la huelga fue prácticamente total. En la mañana del 18, por no oírse, no se oían ni las radios con las que las amas de casa amenizan sus tareas domésticas. La unanimidad fue absoluta. Y eso, qué quieren que les diga, es muy raro.


Publicado el pasado martes en Diario de Cádiz

4 comentarios:

Anónimo dijo...

hola Jose Manuel,
soy una gaditana que vive en Palma de Mallorca desde hace 4 años.
Estaba navegando por internet buscando informacion sobre cuentacuentos y talleres o cursos relacionados con este tema (me gustaria dedicarme a contar cuentos a domicilio), y llegue a parar a tu blog...
Solo queria decirte que me gusta como escribes. No habia oido hablar de ti antes, pero a partir de ahora visitare tu blog.
Enhorabuena por tu trabajo y saludos!,
inma

uno que pasaba dijo...

Porque si en vez de absoluta hubiera sido relativa, no habría sido unanimidad, sino una nimiedad.

Antónimo dijo...

A mi no me parece tan raro que en este caso el apoyo sea unanime nadie gana con el cierre. Puede que algunos pensaran que la huelga era inutil, pero a lo mejor pensaron que existia una obligación moral de apoyarla. A lo mejor pensaron (y con razón probablemente) que plantear esa duda legitima era una falta de educacion, de solidaridad, de compasión con el prójimo. A lo mejor optaron por posponer la expresion de dicha duda, cosa que aplaudo. O a lo peor les pusieron una pistola en la sien a los huelguistas, a todos, a la unanimidad o cualquier tipo de gato encerrado. Creo que a veces la democracia no consiste en votar lo que uno cree sino lo que a uno le da la gana por la circustancia que sea, la que sea. Luego que cada perrico que se lama su pijico.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

"Plantear esa duda legitima era una falta de educacion, de solidaridad, de compasión con el prójimo". Exacto: ése es el razonamiento que me llevó, en su día, a secundar la huelga, pese a todo. Pero eso no quita para que dude de que toda la población se haya hecho esa misma reflexión. La unanimidad me asusta. Incluso cuando coincide con mis propias actuaciones.