jueves, abril 12, 2007

VIDA LITERARIA

Presentación de un libro (de un buen libro, todo hay que decirlo) en provincias. En las tres primeras filas, amigos y cofrades, más o menos entusiastas del motivo que los/nos congrega. En las seis o siete restantes, una veintena de tipos encorbatados, supongo que funcionarios de la entidad que organiza el acto, allí congregados en previsión de uno de esos abrumadores vacíos en los que termina más de una convocatoria.

Noto a los intervinientes algo cohibidos; también yo lo estaría. El presentador piropea a la autora del libro (que es muy guapa, por cierto) y amaga una festiva proposición de boda. Tímidas sonrisas en las primeras filas, caras inexpresivas en las demás. Me comenta luego el presentador que se le paso por la cabeza la idea de alargar la broma; de proponer, por ejemplo, que, ya que la boda no era posible, podía organizarse un intercambio de parejas... ya que a él (bromea) siempre le había gustado el marido de la autora. "No me atreví", me confiesa. Le doy la razón, mientras alargo la mano hacia la primera canastilla de ensaladilla.

***

Siempre, por cierto, que tomo uno de esos entremeses de los actos literarios, se me pasa por la cabeza la idea de una devastadora infección alimentaria, que dejase a la ciudad, al menos por una temporada, sin poetas, sin columnistas, sin críticos literarios. Que paralizara, incluso, algún que otro blog.

***

Comento en el trabajo: "He traído un ejemplar del libro que se presentó ayer; para la biblioteca del centro". "Sí", me contestan. "Yo hago lo mismo con los libros que regalan en los periódicos".

***

Hablando de presentaciones (no escarmentamos): algunas novedades en el calendario de la de Sexteto de Madrid y otros cuentos.

No hay comentarios: